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Advierten que la ley por Malvinas incluye amenazas a la libertad de expresión y riesgos de censura

El proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, enviado al Congreso argentino por el presidente Javier Milei, despertó críticas de organizaciones periodísticas, constitucionalistas y sectores de la oposición. Aunque la iniciativa busca endurecer las sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las Islas Malvinas sin autorización argentina, varios de sus artículos también podrían afectar la libertad de expresión.

Las principales advertencias se concentran en la incorporación de nuevos delitos relacionados con la desinformación, la manipulación de la opinión pública, la influencia extranjera y las operaciones clandestinas. Según sus críticos, la redacción de estas normas es demasiado amplia y podría permitir interpretaciones discrecionales contra periodistas, medios de comunicación, organizaciones sociales u opositores políticos.

Penas de prisión por campañas de desinformación

El Foro de Periodismo Argentino, conocido como FOPEA, alertó especialmente sobre un artículo que propone incorporar el artículo 225 bis al Código Penal. La norma contempla penas de entre cinco y 12 años de prisión para quienes, actuando por cuenta, orden o financiamiento de un Estado, organización o agente extranjero, intenten alterar procesos electorales o manipular la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva. 

En circunstancias agravadas, las penas podrían aumentar hasta entre ocho y 15 años. Otros análisis periodísticos señalan que el proyecto incluye delitos con sanciones que, en determinados casos, podrían llegar hasta los 20 años de prisión. Esto ha generado preocupación por el posible uso de la legislación para castigar expresiones, investigaciones o críticas que el Gobierno considere perjudiciales.

El riesgo de una interpretación amplia

FOPEA sostuvo que el reclamo argentino sobre las Malvinas es legítimo y que el Estado puede adoptar medidas para proteger sus recursos y sus intereses nacionales. Sin embargo, la organización considera que el proyecto debe ser revisado para evitar que termine penalizando el ejercicio del periodismo, limitando la crítica política o restringiendo el debate sobre asuntos de interés público. 

El punto más cuestionado es la falta de precisión en conceptos como “desinformación masiva”, “manipulación de la opinión pública” o “influencia extranjera”. Los críticos advierten que, si estas expresiones no tienen límites claros, podrían utilizarse para iniciar investigaciones contra personas que difundan información incómoda, cuestionen decisiones oficiales o mantengan vínculos con organizaciones internacionales.

Oposición denuncia posibles herramientas de persecución

Dirigentes opositores también expresaron preocupación por la posibilidad de que la ley sea utilizada como una herramienta de persecución política. Algunos legisladores cuestionaron que una iniciativa destinada a defender la soberanía sobre las Malvinas incluya disposiciones penales relacionadas con la opinión pública, las elecciones y la actividad de actores extranjeros.

Desde esos sectores se sostiene que el proyecto podría aumentar la concentración de poder en el Ejecutivo y generar un efecto intimidatorio sobre periodistas, investigadores y organizaciones de la sociedad civil. La preocupación no se limita a una posible condena judicial: también apunta a que las amenazas de procesos penales puedan provocar autocensura.

El Gobierno defiende la iniciativa por la soberanía

La administración de Milei sostiene que la ley busca proteger los recursos naturales argentinos y sancionar a empresas, accionistas y proveedores vinculados con actividades hidrocarburíferas no autorizadas en la zona de las Malvinas. El proyecto pretende reemplazar el régimen establecido por la Ley 26.659 y aumentar las sanciones contra quienes participen en esas operaciones.

Además, la iniciativa propone crear un Sistema de Seguridad Nacional y un Consejo de Seguridad Nacional para coordinar acciones diplomáticas, económicas, jurídicas, de defensa e inteligencia. El Gobierno afirma que estas herramientas son necesarias para responder a amenazas externas y fortalecer la protección de la soberanía argentina.

El debate continuará en el Congreso

El proyecto deberá ser analizado por la Cámara de Diputados y el Senado, donde los legisladores podrán modificar, limitar o rechazar sus artículos. En ese proceso, organizaciones periodísticas y especialistas en derecho constitucional reclaman que cualquier medida contra la desinformación tenga definiciones precisas, control judicial y garantías para la libertad de expresión. 

La discusión enfrenta dos objetivos que el Congreso deberá evaluar: la protección de los reclamos soberanos de Argentina sobre las Malvinas y la preservación del derecho a informar, opinar y criticar al poder político. Para sus críticos, la defensa del territorio no debería convertirse en una justificación para ampliar de manera imprecisa los delitos contra la prensa y la sociedad civil.

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