Canadá está acelerando su acercamiento a la Unión Europea en medio del deterioro de su relación comercial y política con Estados Unidos durante la presidencia de Donald Trump. Los nuevos aranceles estadounidenses y las amenazas de Washington han llevado al Gobierno del primer ministro Mark Carney a buscar nuevos mercados y reducir la dependencia económica de su principal socio.
La situación representa un cambio importante para Canadá, cuya economía ha estado históricamente muy vinculada a Estados Unidos. En 2025, alrededor del 71,7 % de las exportaciones canadienses tuvieron como destino el mercado estadounidense, mientras que más del 90 % de sus exportaciones de petróleo y gas también fueron dirigidas hacia ese país.
Carney busca una nueva alianza con Europa
En los últimos meses, Carney ha impulsado una estrategia para ampliar los vínculos comerciales y políticos con Europa. Durante su actual visita al continente, el primer ministro canadiense planteó la creación de una alianza más profunda con la Unión Europea y pidió aumentar la cooperación en comercio, defensa, tecnología y seguridad.
La propuesta llega en un momento especialmente simbólico. Carney se convirtió en el primer líder extranjero en asistir al discurso sobre el Estado de la Unión de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Además, está previsto que Canadá y la UE continúen las negociaciones durante una cumbre que se celebrará en Montreal en octubre.
Europa incluso plantea un nuevo estatus para Canadá
La cercanía ha llegado a un punto inesperado. Von der Leyen propuso este 16 de septiembre que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea, una fórmula que todavía tendría que definirse legal y políticamente. La iniciativa busca ampliar la cooperación sin convertir a Canadá en un miembro pleno del bloque.
Entre las áreas que podrían beneficiarse de una relación más estrecha aparecen la defensa, los minerales críticos, la energía, la inteligencia artificial, la tecnología y la seguridad del Ártico. Ottawa también busca aprovechar estas relaciones para diversificar sus exportaciones y reducir su vulnerabilidad frente a las decisiones comerciales de Washington.
El comercio es uno de los principales objetivos
Canadá y la Unión Europea ya cuentan con el Acuerdo Económico y Comercial Global, conocido como CETA. Sin embargo, su aplicación completa todavía enfrenta obstáculos de ratificación en algunos países europeos. Carney ha planteado avanzar en este proceso y aprovechar mejor el acuerdo existente.
Ottawa también pretende duplicar durante la próxima década sus exportaciones hacia mercados distintos de Estados Unidos. Para conseguirlo, el Gobierno canadiense considera prioritario ampliar sus relaciones comerciales con Europa y Asia, además de fortalecer el comercio interno.

