El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, cerró el 10 de septiembre en Lima una gira por Colombia, Ecuador y Perú, en la que Washington buscó reforzar la cooperación en seguridad, combatir el narcotráfico y estrechar sus vínculos con gobiernos de la región. El recorrido se desarrolló en un contexto de creciente competencia entre Estados Unidos y China por influencia política y económica en América Latina.
En Perú, Rubio se reunió con la presidenta Keiko Fujimori y anunció la incorporación del país al llamado Escudo de las Américas, una iniciativa impulsada por la administración de Donald Trump para coordinar esfuerzos contra el crimen organizado, el narcotráfico y otras amenazas transnacionales.
La lucha contra el narcotráfico fue uno de los ejes
Durante su visita, Rubio destacó la necesidad de aumentar el intercambio de información y la cooperación entre las fuerzas de seguridad de Estados Unidos y Perú. El país andino enfrenta problemas relacionados con el narcotráfico y las organizaciones criminales, mientras que Washington considera la lucha contra estas redes una prioridad para su política hacia América Latina.
El secretario de Estado también vinculó la seguridad regional con la presencia de organizaciones que operan en varios países. Según Rubio, estas estructuras aprovechan las fronteras para desarrollar actividades relacionadas con el tráfico de drogas y otros delitos, por lo que Estados Unidos busca una respuesta coordinada con sus socios latinoamericanos.
China aparece como otro elemento central
Aunque la seguridad fue el tema principal de la gira, la creciente presencia de China en Sudamérica estuvo presente en las conversaciones. Perú es especialmente importante para Washington por sus relaciones económicas con Pekín y por la presencia china en sectores considerados estratégicos.
Uno de los principales ejemplos es el puerto de Chancay, construido con participación de la empresa china COSCO Shipping y convertido en una infraestructura clave para el comercio entre Perú, China y otros mercados asiáticos. El proyecto es observado con atención por Washington debido a su importancia económica y estratégica en la costa del Pacífico.
Washington cuestiona las inversiones chinas
Antes de llegar a Lima, Rubio cuestionó públicamente algunas inversiones chinas en Perú. El secretario de Estado sostuvo que determinados proyectos respaldados por empresas vinculadas al Estado chino pueden generar preocupaciones relacionadas con transparencia, seguridad de datos y soberanía económica.
China respondió a través de su embajada en Lima y defendió sus inversiones. Pekín afirmó que los países latinoamericanos tienen derecho a escoger libremente a sus socios y rechazó la idea de que América Latina deba formar parte de la esfera de influencia exclusiva de alguna potencia.
Colombia y Ecuador también reforzaron sus vínculos con Washington
La gira comenzó en Colombia, donde Rubio se reunió con el presidente Abelardo de la Espriella y abordó la cooperación en seguridad y lucha contra el narcotráfico. Washington presentó el encuentro como una oportunidad para profundizar la relación bilateral y ampliar la colaboración entre ambos países.
La segunda parada fue Ecuador, donde Rubio se reunió con el presidente Daniel Noboa. Allí, la seguridad y la lucha contra las organizaciones criminales tuvieron nuevamente un papel central. Estados Unidos también anunció medidas contra grupos criminales ecuatorianos como parte de su estrategia regional.

