Tras un largo y accidentado conteo, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez se disputarán la presidencia de Perú en la segunda vuelta del 7 de junio. Con más del 99% de los votos escrutados, Fujimori lidera con alrededor del 17% de los sufragios, mientras que Sánchez obtiene cerca del 12%, superando por un estrecho margen al conservador Rafael López Aliaga (11,9%). La proclamación oficial corresponde al Jurado Nacional de Elecciones.
Keiko Fujimori: la persistencia del fujimorismo
Keiko Fujimori, candidata de Fuerza Popular, pasa por cuarta vez consecutiva a una segunda vuelta presidencial. A sus 50 años, se ha consolidado como la figura principal del fujimorismo tras la muerte de su padre, Alberto Fujimori, en 2024.Su campaña se centró en el lema “vuelve el orden”, reivindicando el legado de su padre en materia de seguridad y economía durante los años 90, aunque este sigue siendo una figura polarizante por las violaciones de derechos humanos y los escándalos de corrupción de su gobierno.Fujimori ha propuesto la construcción de megacárceles y la salida de Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Pese a haber sido investigada por lavado de activos en el caso Odebrecht (proceso que fue archivado), mantiene una base fiel que la ha llevado a esta nueva oportunidad presidencial.
Roberto Sánchez: el superviviente del castilloísmo
Roberto Sánchez Palomino, candidato de Juntos por el Perú y exministro de Turismo y Comercio Exterior durante el gobierno de Pedro Castillo, ha logrado clasificar a la segunda vuelta en un panorama electoral altamente fragmentado.Psicólogo de formación y originario de Huaral, Sánchez fue el único ministro que sobrevivió a los constantes cambios de gabinete de Castillo. Su cercanía al expresidente —actualmente encarcelado— fue vista inicialmente como un lastre, pero logró capitalizar el descontento de sectores rurales y del sur del país, muy afectados por la represión de las protestas tras la caída de Castillo en 2022.Con un estilo calmado y usando el icónico sombrero de campesino de Castillo en campaña, Sánchez ha conseguido atraer parte del electorado que apoyó al expresidente. Su renuncia al cargo tras el intento de disolución del Congreso por Castillo le permitió distanciarse de los hechos más controvertidos.
Un balotaje polarizado en un país inestable
Perú vive una profunda crisis de confianza en sus instituciones, con nueve presidentes en los últimos diez años. El próximo mandatario heredará un Congreso bicameral (tras la reforma de 2024) con capacidad para destituirlo mediante la figura de la vacancia presidencial, lo que anticipa dificultades de gobernabilidad.La segunda vuelta entre Fujimori (derecha conservadora) y Sánchez (izquierda vinculada al castilloísmo) refleja la profunda polarización del país.

