El Salvador se convirtió en septiembre de 2021 en el primer país del mundo en adoptar el bitcoin como moneda de curso legal junto al dólar estadounidense. El presidente Nayib Bukele presentó la iniciativa como una apuesta para modernizar la economía, atraer inversiones y facilitar las remesas enviadas por los salvadoreños desde el extranjero.
Sin embargo, cinco años después, el proyecto está muy lejos de cumplir todas sus promesas. La población no adoptó masivamente la criptomoneda y, tras un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Gobierno tuvo que modificar aspectos centrales de su política.
El bitcoin no logró conquistar la vida cotidiana
Uno de los principales objetivos de Bukele era que los ciudadanos utilizaran el bitcoin para pagar productos, servicios y realizar transferencias. El Gobierno incluso entregó un incentivo de 30 dólares en criptomonedas a quienes descargaran la billetera digital estatal Chivo Wallet.
Pero el interés inicial no se convirtió en un uso generalizado. Un informe del FMI señaló que el uso del bitcoin seguía siendo limitado: los datos citados por el organismo indicaban que solo una parte de los negocios aceptaba la criptomoneda y que representaba una proporción muy pequeña de las ventas.
La volatilidad del precio, la desconfianza y las dificultades para utilizar la tecnología contribuyeron a que muchos salvadoreños continuaran prefiriendo el dólar.
El acuerdo con el FMI obligó a cambiar la estrategia
En 2025, El Salvador acordó con el FMI un programa de financiación de 1.400 millones de dólares. Como parte de las condiciones, el país reformó su legislación para que aceptar bitcoin dejara de ser obligatorio para las empresas, y los pagos de impuestos pasaron a realizarse en dólares.
El cambio marcó un giro importante: el bitcoin dejó de tener el mismo papel legal que había tenido desde 2021, aunque el Gobierno mantuvo su respaldo político a la criptomoneda.
Chivo Wallet pasó a manos privadas
Otro cambio importante llegó en octubre de 2026, cuando el Gobierno anunció una alianza con la empresa estadounidense Linguard Labs para relanzar Chivo Wallet como una plataforma financiera más amplia. La empresa asumió la participación mayoritaria, mientras el Estado conservó una participación minoritaria.
La decisión refleja el repliegue del Gobierno de una de las principales herramientas creadas para impulsar el uso cotidiano del bitcoin.
Bukele mantiene las reservas de bitcoin
Aunque redujo la participación estatal en algunos aspectos del proyecto, Bukele no ha abandonado públicamente su apuesta por la criptomoneda. El Gobierno sostiene que mantiene una reserva nacional de bitcoin.
El FMI, por su parte, indicó en septiembre de 2026 que las nuevas adquisiciones documentadas desde junio de 2025 procedían de donaciones privadas y no de fondos públicos. El organismo también pidió mejorar la transparencia sobre las tenencias estatales y limitar la participación del sector público en actividades relacionadas con estos activos.
¿Fracasó el experimento del “país del bitcoin”?
El resultado depende de qué objetivo se evalúe. El Salvador logró atraer atención internacional y convertirse en un referente para los defensores de las criptomonedas. Sin embargo, no consiguió que el bitcoin se convirtiera en un medio de pago habitual para la mayoría de la población.
La iniciativa también perdió parte de su alcance original: su aceptación dejó de ser obligatoria, el uso de la billetera estatal pasó a manos privadas y el acuerdo con el FMI impuso límites a la intervención del Gobierno.

