México es uno de los principales productores de petróleo del mundo y el segundo de América Latina, solo por detrás de Brasil. El crudo representa aproximadamente el 30% de los ingresos federales y es un pilar fundamental de la economía y del gasto social del país.Sin embargo, México importa más de la mitad de la gasolina que consume diariamente, principalmente de Estados Unidos, aunque también recibe volúmenes menores de China, Singapur, Corea del Sur y Países Bajos.
Las razones técnicas y estructurales
La explicación principal radica en la calidad del crudo mexicano y el estado de sus refinerías:
- Crudo pesado y ácido: México produce principalmente crudo Maya (pesado), con alto contenido de azufre y asfaltenos. Este tipo de petróleo es complicado y costoso de procesar en las refinerías nacionales.
- Refinerías obsoletas: Durante años se invirtió poco en mantenimiento. Muchas plantas tienen más de 50 años, operan con baja eficiencia y generan pérdidas. Históricamente, el modelo fue exportar crudo crudo e importar gasolina refinada.
La apuesta por la autosuficiencia
El presidente Andrés Manuel López Obrador impulsó un ambicioso plan para lograr la autosuficiencia en combustibles:
- Rehabilitación de las seis refinerías existentes.
- Construcción de la nueva refinería Olmeca en Dos Bocas (con una inversión de más de US$21.000 millones).
- Adquisición del 50% de la refinería Deer Park en Texas.
Críticas al modelo actual
Economistas como Juan Carlos Belausteguigoitia (ITAM) argumentan que priorizar la refinación nacional es una decisión más política que económica:
- Refinar en México genera pérdidas para Pemex.
- Es más eficiente exportar crudo al precio internacional e importar gasolina más barata.
- Cada peso invertido en refinación es un peso que no se destina a educación, salud o infraestructura.

