Costa Rica ocupa actualmente el tercer lugar entre los países de América Latina más endeudados con el Fondo Monetario Internacional (FMI), solo por detrás de Argentina (US$56.944 millones, 8,3% del PIB) y Ecuador (US$8.850 millones, 6,8% del PIB). El país centroamericano debe al FMI US$2.441 millones, equivalentes al 2,4% de su PIB.Sin embargo, la forma en que Costa Rica llegó a esta posición es muy diferente a la de sus “compañeros de ranking”. Mientras Argentina y Ecuador han vivido crisis profundas, renegociaciones fallidas y fuerte convulsión social, Costa Rica ha acumulado deuda con el FMI principalmente a través de líneas de crédito preventivas y programas de apoyo tras años de déficits fiscales y el impacto de la pandemia.
El camino hacia el endeudamiento
Entre 2000 y 2020, Costa Rica registró déficits fiscales persistentes: el gasto público superaba sistemáticamente los ingresos. Esta tendencia se agravó con la crisis financiera mundial de 2009 (con el “Plan Escudo”) y, sobre todo, con la pandemia de covid-19, que golpeó una economía ya con debilidades estructurales.En 2018 se aprobó una ambiciosa Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas, que introdujo el IVA generalizado, la factura digital y una regla fiscal para limitar el crecimiento del gasto. Esta reforma aumentó la recaudación en casi 2 puntos del PIB y abrió las puertas a financiamiento internacional.Pese a ello, la pandemia elevó la deuda pública del 60% al 68% del PIB en 2020 y dificultó el acceso a los mercados internacionales.
Los acuerdos con el FMI
Costa Rica ha firmado varios acuerdos con el FMI:
- En abril de 2020: un préstamo de emergencia de US$506 millones bajo el Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) para enfrentar la pandemia.
- En marzo de 2021: un acuerdo ampliado de 36 meses por US$1.778 millones, condicionado a reformas fiscales, fortalecimiento del Banco Central y cambios estructurales.
- En 2025: una Línea de Crédito Flexible (LCF) por US$1.500 millones, de carácter precautorio, diseñada para países con fundamentos económicos sólidos. Esta línea se considera un “seguro” ante posibles shocks externos.
¿Por qué la deuda no es tan “pesada” como parece?
Según el economista Luis Mesalles (Ecoanálisis), cuando se compara la deuda en proporción al PIB, la de Costa Rica con el FMI no es tan elevada como la de Argentina o Ecuador, países que han enfrentado crisis fiscales extremas.Costa Rica contrajo deuda con el FMI más como estrategia para cambiar el origen de su financiamiento y ganar confianza internacional que por una emergencia de liquidez inmediata. Las reformas fiscales y la regla fiscal han ayudado a mejorar la disciplina presupuestaria y la percepción de los inversores.La economía costarricense muestra signos positivos: exportaciones récord (US$23.000 millones en 2025), inversión extranjera directa en aumento y un crecimiento sostenido. Sin embargo, persisten desafíos como una posible reforma tributaria para aumentar el impuesto sobre la renta y la necesidad de mantener la disciplina fiscal.
Conclusión
Costa Rica no llegó a este tercer puesto por una crisis de deuda descontrolada como Argentina o Ecuador, sino por una combinación de déficits históricos, el impacto de la pandemia y la búsqueda de financiamiento internacional para estabilizar sus finanzas. Las reformas implementadas y las líneas de crédito precautorias del FMI le han dado cierto margen de maniobra, aunque la deuda sigue siendo un tema sensible en un contexto de incertidumbre global (como la guerra en Oriente Medio y la volatilidad del petróleo).

