A pesar de poseer las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, Venezuela enfrenta una grave crisis eléctrica que afecta diariamente a la mayoría de la población. Según la Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) de 2025, 9 de cada 10 hogares reportan interrupciones del servicio eléctrico, y 4 de cada 10 sufren cortes diarios de varias horas.Ejemplos como el de María, en Maracaibo, ilustran el problema: apagones que obligan a usar velas, lámparas a batería y ventiladores portátiles incluso en celebraciones familiares, en una ciudad con temperaturas promedio de 30°C.
Las causas del colapso eléctrico
El ingeniero Miguel Lara, con tres décadas de experiencia en el sector, explica que aunque Venezuela tiene una capacidad instalada teórica de unos 36.000 megavatios, la capacidad real disponible apenas alcanza los 13.000-13.500 megavatios.
- Dependencia hidroeléctrica: Alrededor del 80% de la electricidad proviene de centrales construidas antes de 1998, como la represa de Guri.
- Problemas de transmisión: El sistema no permite aprovechar toda la generación disponible.
- Plantas termoeléctricas: Operan solo al 13% de su capacidad debido a falta de mantenimiento y combustible adecuado.
Impacto en la economía y la producción petrolera
La falta de energía limita seriamente la recuperación económica. Sin electricidad estable es difícil reactivar la industria, el comercio y los servicios. En ciudades como Valencia, los comercios enfrentan cortes de 5 a 8 horas diarias, lo que genera costos fijos sin ingresos.En el sector petrolero —clave para la recuperación prometida tras la captura de Nicolás Maduro—, la situación es crítica. La mayoría de los pozos y procesos dependen de la red eléctrica nacional. Susana Brugada, de Chevron, señaló que “cada parpadeo de luz” puede tumbar decenas de pozos. Las empresas extranjeras que quieran invertir deberán traer sus propias plantas eléctricas y combustible.
Soluciones a mediano y largo plazo
Miguel Lara estima que se necesitarían unos US$45.000 millones y al menos seis años para estabilizar y modernizar el sistema eléctrico. Los primeros años podrían servir para recuperar capacidad instalada, pero se requiere planificación técnica, inversión privada y multilateral, y un cambio en el modelo de gestión.El experto critica que, pese a haber invertido más de US$117.000 millones entre 1999 y 2025, el 80% de la generación actual sigue dependiendo de infraestructura previa al chavismo, con obras inconclusas o fallidas como la central de Tocoma.Mientras tanto, los venezolanos continúan adaptándose con soluciones improvisadas, y la recuperación económica sigue condicionada a resolver esta crisis estructural.

