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Irán – Estados Unidos: tres meses de un conflicto que nadie gana pero cuya factura sigue pagando el mundo

Tres meses después del inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el conflicto ha entrado en una fase de desgaste prolongado, con ataques calibrados, treguas frágiles y una creciente regionalización de la violencia. Ni Washington ni Teherán han logrado una victoria estratégica decisiva, pero ambos han aumentado los costes para su adversario y, de paso, para la economía global, especialmente en el ámbito energético.
Nuevos ataques y una tregua inestable
En las últimas horas, Estados Unidos confirmó un nuevo bombardeo sobre instalaciones militares iraníes cerca de Bandar Abbas, el segundo en la semana. Irán respondió atacando una base aérea estadounidense y advirtió de represalias más contundentes, aunque con una retórica más contenida. La dinámica se mantiene en un equilibrio peligroso: ataques visibles para sostener la disuasión, pero limitados para evitar una guerra abierta. La tregua funciona más como un marco flexible que como un freno real.
Ormuz: el frente económico
Irán ha convertido el estrecho de Ormuz en su principal palanca de presión. Afirma ampliar su control militar sobre más de 22.000 km² en la zona, exigiendo coordinación para todo tránsito. Estados Unidos rechaza esta pretensión y mantiene su bloqueo a los puertos iraníes, mientras redirige buques y realiza operaciones de abordaje.Esta disputa marítima tiene un impacto inmediato en los precios del petróleo y la inflación global. Los mercados ya descuentan el riesgo: el Brent ha subido y las bolsas asiáticas han registrado caídas.
Israel y el frente libanés
En paralelo, Israel ha intensificado su ofensiva contra Hezbolá en el sur de Líbano, con nuevos bombardeos y órdenes de evacuación. Esta escalada complica cualquier desescalada con Irán, ya que Hezbolá es uno de sus principales aliados. El primer ministro Benjamin Netanyahu parece utilizar este frente para presionar en las negociaciones.
Diplomacia abierta pero frágil
A pesar de los ataques, las conversaciones indirectas continúan con mediación de Pakistán y posibles roles de Omán. Trump ha pospuesto ataques a petición de países del Golfo, afirmando que hay “negociaciones importantes”. Sin embargo, cada incidente reduce el margen para concesiones.
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