Forest City, un ambicioso proyecto inmobiliario ubicado en Malasia, cerca de la frontera con Singapur, se concibió como una moderna ciudad con rascacielos, residencias de lujo y zonas comerciales. Sin embargo, con el paso de los años se transformó en una ciudad fantasma, con numerosos edificios prácticamente vacíos.
El fracaso del sueño urbano
El desarrollo, impulsado principalmente por capital chino, enfrentó múltiples problemas: baja demanda de viviendas, restricciones impuestas por el gobierno chino a las inversiones en el extranjero, dificultades económicas y una ocupación muy inferior a la esperada. Como resultado, gran parte de sus torres permanecen sin habitantes.
Refugio para estafadores
La escasez de residentes y la falta de un control estricto convirtieron a Forest City en un entorno propicio para actividades ilícitas. Autoridades y medios han reportado que la zona se utilizó como base para redes de estafa, incluyendo fraudes digitales y operaciones de call centers ilegales.La combinación de infraestructura moderna, bajo nivel de ocupación y relativa discreción facilitó que grupos criminales operaran desde algunos de sus edificios.
Respuesta de las autoridades
Las fuerzas de seguridad de Malasia han realizado operativos para desarticular estas redes y recuperar el control de la zona. A pesar de ello, Forest City sigue siendo un símbolo de los riesgos de los megaproyectos inmobiliarios mal planificados y de cómo los espacios urbanos abandonados pueden ser aprovechados por el crimen organizado.

