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Bukangi, el insólito caso del tiburón coreano que se resiste a abandonar un canal y atrajo a más de 1,6 millones de personas

Un tiburón apodado Bukangi se convirtió en una inesperada estrella turística en Busan, Corea del Sur, después de permanecer durante más de un mes en un canal urbano y frustrar varios intentos de rescate. Su presencia atrajo a más de 1,6 millones de visitantes y despertó la curiosidad de miles de personas que acudieron a observarlo.

El animal, una hembra de aproximadamente tres metros de longitud, llamó la atención por su prolongada permanencia en el canal de North Port y por regresar al lugar después de que las autoridades intentaran conducirlo hacia aguas abiertas.

Tres intentos para devolverlo al mar

Bukangi fue avistado por primera vez el 18 de septiembre. Desde entonces, las autoridades surcoreanas desplegaron redes, plataformas flotantes y equipos de buzos para guiarlo fuera del canal.

El miércoles 21 de octubre, los equipos lograron conducir al tiburón hasta el exterior del cauce. Sin embargo, al día siguiente volvió a aparecer en el canal tras pasar por debajo de una de las redes instaladas para impedir su regreso.

La situación obligó a modificar el operativo y reforzar las barreras, mientras los especialistas continuaban vigilando su comportamiento y su estado físico.

Un fenómeno viral que impulsó el turismo

La presencia del tiburón transformó el parque costero de Busan en una importante atracción turística. Más de 1,6 millones de personas visitaron la zona para observarlo, mientras su historia se difundía rápidamente por las redes sociales.

El fenómeno también generó oportunidades comerciales para negocios locales, que aprovecharon la popularidad del animal para promocionar productos y artículos inspirados en él. Las autoridades municipales incluso lo nombraron embajador honorario de la ciudad.

¿Por qué permanece en el canal?

Aunque su comportamiento ha despertado numerosas especulaciones, no existe una explicación definitiva sobre por qué Bukangi permanece en ese lugar. Los especialistas señalan que factores como las corrientes, la disponibilidad de alimento y las características del canal podrían influir en sus movimientos.

El caso también ha generado preocupación ambiental. Investigadores han advertido que el aumento de la temperatura del mar podría modificar la distribución de algunas especies, aunque no hay pruebas suficientes para atribuir directamente la presencia de este ejemplar al cambio climático.

Mientras continúa la vigilancia, Bukangi se ha convertido en un inesperado símbolo de Busan y en un recordatorio de la importancia de comprender y proteger la vida marina.

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