Una avalancha de hielo y rocas, probablemente originada en un glaciar, provocó el miércoles 26 de agosto de 2026 una riada repentina de lodo, agua y escombros en la frontera entre Nepal y el Tíbet (China). El fenómeno generó inundaciones catastróficas que arrasaron aldeas, puentes, carreteras e infraestructuras hidroeléctricas a ambos lados de la frontera.El evento se concentró principalmente en el distrito de Rasuwa (norte de Nepal), en zonas como Syabrubesi, Timure y el paso de Rasuwagadhi, y se extendió al condado de Gyirong, en el Tíbet. Afectó el cauce del río Lhende Khola (conocido aguas abajo como Bhote Koshi).
Balance de víctimas
Según las autoridades nepalíes, se recuperaron al menos 157 cuerpos en el lado nepalí. China reportó tres muertos en el Tíbet, lo que eleva el total confirmado a alrededor de 160 fallecidos. Las cifras podrían aumentar de manera significativa a medida que continúen las labores de búsqueda.Cientos de personas permanecen desaparecidas. En Nepal se reportaron más de 400 turistas y viajeros sin localizar (la mayoría extranjeros de al menos 28 países, entre ellos numerosos indios en peregrinación, además de ciudadanos de Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá y otros). En el lado chino se mencionaron entre 265 y más de 500 desaparecidos, según balances preliminares de medios estatales.Muchos de los afectados se dirigían o se encontraban en las inmediaciones de la zona del monte Kailash Mansarovar, sitio sagrado para hindúes y budistas.
Posibles causas
Informaciones iniciales apuntaron a un sismo de magnitud aproximada 4,4 registrado minutos antes. Sin embargo, análisis posteriores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reclasificaron el fenómeno sísmico como un deslizamiento de magnitud 5,2 generado por el propio colapso de hielo y rocas, y no por un terremoto tectónico. Imágenes satelitales respaldan la hipótesis de una avalancha glaciar que bloqueó temporalmente el río y liberó luego una ola destructiva.
Situación actual
Equipos de rescate de ambos países continúan las operaciones de búsqueda en terreno montañoso de difícil acceso. Se emitieron alertas a residentes de distritos cercanos para que se mantuvieran alejados de los cauces de los ríos afectados. Se teme la posibilidad de nuevas crecidas si persisten bloqueos aguas arriba.Las autoridades nepalíes y chinas trabajan en la identificación de víctimas y en la evaluación de los daños a la infraestructura.

