El 15 de enero de 2026, la líder opositora venezolana María Corina Machado entregó su medalla del Premio Nobel de la Paz 2025 al presidente Donald Trump durante un encuentro privado en la Casa Blanca. El gesto, presentado como un “reconocimiento simbólico” por el apoyo de EE.UU. a la libertad venezolana y con un paralelismo histórico con Simón Bolívar, generó controversia inmediata. El Comité Noruego del Nobel aclaró que el premio no puede transferirse ni compartirse, pero los galardonados son libres de hacer lo que quieran con la medalla física. En Noruega, políticos, académicos y medios expresaron indignación, calificándolo de “falta de respeto” y “vergonzoso” para el prestigio del galardón.
Lo que dice el Comité Noruego del Nobel
En un comunicado oficial, el Instituto Nobel explicó:
- Una vez anunciado, el Premio Nobel no puede ser revocado, compartido ni transferido a otras personas. La decisión es “definitiva y válida para siempre”.
- Sin embargo, los estatutos no imponen restricciones sobre lo que el galardonado puede hacer con la medalla física, el diploma o el dinero del premio. El ganador es libre de conservarlo, regalarlo, venderlo o donarlo.
- El Comité no comenta sobre las acciones posteriores de los galardonados, ya que “cualquier evaluación o decisión posterior es responsabilidad propia”.
Hasta el momento, el Comité no ha emitido declaraciones específicas sobre el caso de Machado, fiel a su política de no opinar sobre lo que hacen los premiados tras recibir el galardón.
La fuerte indignación en Noruega
El gesto ha provocado reacciones muy críticas en el país escandinavo, donde el Premio Nobel de la Paz es un símbolo nacional de gran prestigio:
- Janne Haaland Matlary (profesora de la Universidad de Oslo y exministra): “Es completamente inaudito. Una total falta de respeto por el premio”.
- Raymond Johansen (secretario de la ONG Ayuda Popular Noruega y exconcejal de Oslo): “Increíblemente vergonzoso y perjudicial para uno de los premios más reconocidos del mundo”.
- Kirsti Bergstø (líder del partido Izquierda Socialista y portavoz de política exterior): “Esto es, ante todo, absurdo. El premio de la paz no se puede regalar”.
- Trygve Slagsvold Vedum (líder del partido de Centro): “El hecho de que Trump aceptara la medalla dice mucho de él: un típico fanfarrón que busca engalanarse con los honores y el trabajo de otros”.
Medios noruegos como NRK y VG destacaron el “escándalo” y la “desacreditación” que supone regalar el símbolo de la paz a un presidente controvertido como Trump.
Antecedentes: cuando los Nobel cambiaron de manos
Aunque el premio en sí no es transferible, ha habido casos en que las medallas físicas se han regalado, vendido o donado:
- Ernest Hemingway (Nobel de Literatura 1954): Donó su medalla al pueblo de Cuba, donde fue entregada a la Iglesia de El Cobre (fue robada en 1986 y recuperada; hoy solo queda el diploma).
- James Watson (Nobel de Medicina 1962): Subastó su medalla en 2014 tras ser marginado por comentarios racistas.
- Leon Lederman (Nobel de Física 1988): Vendió su medalla en 2015 para financiar una cabaña de vacaciones.
- Dmitry Muratov (Nobel de la Paz 2021): Subastó su medalla en 2022 por 103,5 millones de dólares para ayudar a niños refugiados ucranianos.

