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¿Qué se sabe del “marco para un futuro acuerdo” sobre Groenlandia anunciado por Trump?

El 22 de enero de 2026, Donald Trump anunció en Truth Social la existencia de un “marco para un futuro acuerdo sobre Groenlandia” tras una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en los márgenes del Foro Económico Mundial de Davos. El anuncio sorprendió tras semanas de alta tensión, amenazas arancelarias a ocho aliados europeos y declaraciones de Trump sobre tomar la isla “por las buenas o por las malas”. Sin embargo, el mandatario no ofreció detalles concretos del contenido del “marco”, limitándose a afirmar que las conversaciones continuarán. Dinamarca y Groenlandia insisten en que cualquier negociación debe incluirlos directamente y que la soberanía no es negociable.
¿Qué ha dicho Trump exactamente?
En su publicación, Trump escribió:
“Sobre la base de una reunión muy productiva que he tenido con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, hemos establecido el marco de un futuro acuerdo sobre Groenlandia”.
No precisó términos, plazos ni compromisos específicos. Horas después, en Davos, reiteró su interés en Groenlandia por “seguridad nacional” y para contrarrestar a Rusia y China, pero evitó mencionar fuerza militar (un giro respecto a declaraciones previas).
La posición de Mark Rutte y la OTAN
Rutte confirmó la reunión con Trump, pero negó haber negociado soberanía danesa sobre Groenlandia. Enfatizó que habló de “la importancia del Ártico, incluyendo Groenlandia, para nuestra seguridad colectiva” y de cómo Dinamarca intensifica inversiones en capacidades clave. Rutte se mostró optimista: “No tengo ninguna duda de que podemos hacerlo con bastante rapidez. Sin duda esperaría que fuera para 2026, incluso a principios de 2026”.
Reacciones de Dinamarca y Groenlandia
  • Mette Frederiksen (primera ministra danesa): “Podemos negociar todo lo político: seguridad, inversiones, economía. Pero no podemos negociar nuestra soberanía. Se me ha informado de que tampoco ha sido así”.
  • Vivian Motzfeldt (ministra de Asuntos Exteriores de Groenlandia): “La OTAN en ningún caso tiene derecho a negociar nada sin nosotros, Groenlandia. Nada sobre nosotros sin nosotros”.
  • Aaja Chemnitz (diputada groenlandesa en el Parlamento danés): “Necesitamos amigos. Necesitamos aliados”.

Ambos gobiernos insisten en que cualquier acuerdo debe negociarse conjuntamente entre Groenlandia, Dinamarca y EE.UU., y que la soberanía no está en discusión.

Posibles contenidos del "marco" (según filtraciones y análisis)

Aunque no hay detalles oficiales, medios como The New York Times citan a funcionarios anónimos que mencionan estas ideas en discusión:

  • Cesión limitada de soberanía sobre pequeñas zonas para construir o ampliar bases militares estadounidenses (similar al estatus británico de Akrotiri y Dhekelia en Chipre).
  • Renegociación del acuerdo de 1951, que ya permite a EE.UU. desplegar tropas ilimitadas en Groenlandia (actualmente hay más de 100 militares en la base de Pituffik).
  • Cooperación ampliada en defensa antimisiles (Trump menciona su “domo de oro”) y vigilancia ártica, con mayor presencia OTAN (idea que Dinamarca impulsa con el ejercicio Arctic Endurance).
  • Inversiones conjuntas en infraestructuras y minerales (tierras raras), sin transferencia total de soberanía.
Obstáculos principales
  • Toda la tierra en Groenlandia es de propiedad pública y no se puede comprar ni vender.
  • Trump ha rechazado explícitamente acuerdos de arrendamiento (como Guantánamo): “Los países deben tener la propiedad”.
  • Groenlandia exige ser parte directa de cualquier negociación (“Nada sobre nosotros sin nosotros”).
  • Cualquier cesión de soberanía requeriría aprobación parlamentaria danesa y referéndum groenlandés (muy improbable, con 85% de rechazo a pertenecer a EE.UU.).
Conclusión
El “marco” anunciado por Trump parece más un gesto diplomático para desescalar la crisis (tras retirar la amenaza de fuerza y aranceles) que un acuerdo cerrado. No hay detalles públicos sobre su contenido, plazos o compromisos vinculantes. Dinamarca y Groenlandia mantienen que la soberanía es innegociable y que cualquier negociación debe incluirlos directamente. La OTAN (vía Rutte) apuesta por reforzar la seguridad ártica colectiva sin ceder soberanía. Por ahora, el “marco” es un avance táctico que calma tensiones, pero la disputa de fondo —control estratégico del Ártico— sigue abierta y sin resolución clara. Los próximos meses serán clave para ver si evoluciona hacia cooperación real o vuelve a escalar.
 
 
 
 
 
 
 
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