Objetivos oficiales según Trump
Trump presentó la Junta como:
- Un mecanismo para poner fin definitivo a la guerra en Gaza (dos años de conflicto) y supervisar su reconstrucción.
- Una “Junta de Acción” que sirva de modelo para resolver otros conflictos globales.
- Una entidad que trabajará “en colaboración con la ONU” para lograr “un futuro mejor para Medio Oriente y el mundo entero”.
Durante la ceremonia, elogió su propio rol: “Hemos calmado las amenazas en Europa, EE.UU. y Medio Oriente. Hace un año el mundo estaba en llamas; ahora hay muchas cosas buenas sucediendo”.Jared Kushner mostró diapositivas de una “Nueva Gaza” con rascacielos, turismo costero y prosperidad, afirmando que Hamás debe desmilitarizarse completamente (“no hay plan B”).
El estatuto filtrado: poderes absolutos para Trump
El borrador revela una estructura muy centralizada y poco democrática:
- Presidencia vitalicia para Trump, incluso después de dejar la Casa Blanca.
- Poder de veto sobre decisiones.
- Autoridad para aprobar la agenda, invitar/excluir miembros, crear o disolver órganos subsidiarios.
- Derecho a nombrar a su propio sucesor.
- Puestos permanentes para países que aporten US$1.000 millones.
- Entrada en vigor con solo tres Estados firmantes.
Estos elementos han llevado a muchos analistas a verlo como un intento de crear una “ONU personal” bajo control directo de Trump, donde él decide quién entra, qué se discute y cómo se actúa.
Miembros y adhesiones
Diecinueve países firmaron o se adhirieron en Davos, incluyendo:
- Argentina (Javier Milei)
- Hungría (Viktor Orbán)
- Paraguay (Santiago Peña)
- Indonesia, Jordania, Kazajistán, Marruecos, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Turquía, Pakistán (Shehbaz Sharif), Azerbaiyán, etc.
Rusia (Vladimir Putin) aceptó la invitación y estaría dispuesto a aportar US$1.000 millones (posiblemente con activos congelados). Israel se adhirió, pero su presidente no participó en la ceremonia.
Críticas y sospechas internacionales
- Donald Tusk (Polonia): “No permitiremos que nadie juegue con nosotros”.
- Yvette Cooper (Reino Unido): Preocupación por la participación de Putin.
- Robert Golob (Eslovenia): “Interfiere peligrosamente en el orden internacional”.
- China: Cuestionó si realmente busca paz o es un “club privado de mil millones de dólares”.
Muchos ven en la Junta un proyecto vanidoso ligado a la obsesión de Trump por el Premio Nobel de la Paz (que Barack Obama ganó en 2009). Críticos como Martin Griffiths (ex ONU) reconocen que expone el fracaso del Consejo de Seguridad, pero advierten que reemplazar la inclusión global por un “club de amigos de Trump” es peligroso.

