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¿Por qué los países del Golfo no están tomando represalias contra Irán?

A pesar de los repetidos ataques iraníes contra infraestructuras civiles y militares en Baréin, Kuwait, Arabia Saudita, Qatar, Omán y especialmente los Emiratos Árabes Unidos (EAU) desde el inicio de la guerra con EE.UU. e Israel (28 de febrero de 2026), los países del Golfo han optado por no responder militarmente de forma directa. Esta contención responde a un cálculo estratégico claro: alta vulnerabilidad y bajo beneficio potencial.
1. Alta vulnerabilidad económica y estructural
Los Estados del Golfo dependen en extremo de infraestructuras sensibles que Irán puede golpear con relativa facilidad:
  • Energía y desalinización: Kuwait (90% del agua potable), Omán (86%), Arabia Saudita (70%) y EAU (42%) obtienen su agua de plantas desalinizadoras. Un ataque directo o indirecto (como los reportados en Bahréin, Jebel Ali en Dubái o Doha West en Kuwait) genera pánico civil inmediato.
  • Turismo y aviación: Dubái, Abu Dhabi y Doha son hubs globales de lujo y conexiones. Ataques a aeropuertos (Dubái, Abu Dhabi, Kuwait) y hoteles de élite (Burj Al Arab, Fairmont The Palm) causan cancelaciones masivas (más de 80.000 en Dubái en una semana) y pérdidas diarias de cientos de millones de dólares.
  • Comercio marítimo: Ormuz es vital. Cualquier escalada cierra rutas y dispara seguros y costos.
Atacar a Irán arriesgaría convertir a estos países en objetivos mayores, con daños mucho mayores a sus economías (dependientes de confianza de inversores y turistas).
2. Escaso beneficio estratégico y alto riesgo
  • No es su guerra: Los líderes del Golfo intentaron disuadir a Trump de iniciar el conflicto. No quieren convertirse en beligerantes plenos.
  • Dependencia de EE.UU.: Albergan bases estadounidenses y dependen de sistemas de defensa aérea (Patriot, THAAD) para interceptar misiles iraníes. Una represalia directa podría sobrecargar estas defensas o provocar una guerra más amplia que no pueden sostener solos.
  • Cálculo de costos: Un ataque al Golfo genera “pánico” y presiona a EE.UU. para negociar, pero responder militarmente podría escalar el conflicto sin garantía de victoria. Sina Toossi (Center for International Policy): “Tienen mucho más que perder que ganar”.
3. Dinámicas regionales fragmentadas
  • Irán no ataca con la misma intensidad a todos: Omán (mediador histórico) ha sido menos golpeado y felicitó al nuevo líder supremo Mojtaba Jamenei. EAU y Baréin (normalizaron con Israel) son más atacados.
  • “Los fantasmas de 2003” (invasión de Irak): Temor a un vacío de poder que beneficie a Irán o genere caos sectario.
  • Preferencia por diplomacia: Ven la negociación como la única salida sostenible. Un alto el fuego rápido permitiría recuperar la narrativa de “oasis seguro”.
¿Qué podría cambiar su postura?
  • Ataque grave a infraestructura energética (Ras Laffan en Qatar ya sufrió “daños considerables”).
  • Ataques de proxies iraníes (hutíes en Yemen) contra territorio del Golfo.
  • Si perciben que su seguridad está en riesgo existencial, podrían apoyar más activamente la campaña de EE.UU./Israel.
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