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Por qué a Trump no le va a resultar fácil pasar página al escándalo por los archivos de Epstein

El Departamento de Justicia de EE.UU. ha concluido la revisión y publicación de millones de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, afirmando que no hay base para nuevas acusaciones y que el caso puede “cerrarse”. El presidente Donald Trump ha insistido en que “no salió nada sobre mí” y que es hora de que el país “pase página”. Sin embargo, varios factores políticos, legales y mediáticos hacen que el escándalo siga vivo y represente un riesgo latente para su imagen y su administración, incluso sin pruebas directas de delitos en su contra.
Razones principales por las que el caso Epstein no se cierra fácilmente para Trump

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  • El nombre de Trump aparece más de 6.000 veces en los documentos
    Aunque la mayoría son menciones casuales o referencias de terceros (Epstein y sus asociados lo citaban con frecuencia), la mera cantidad genera titulares constantes y alimenta especulaciones. Trump ha negado cualquier irregularidad y afirma que su amistad terminó alrededor de 2004, pero la repetición del nombre mantiene el tema en el debate público.
  • La nota obscena de cumpleaños (2002) que Trump niega
    Una nota supuestamente escrita por Trump para un libro de cumpleaños de Epstein (“a Jeffrey, el mejor tipo que conozco”) fue publicada por los administradores del legado de Epstein, no por el gobierno. Trump la califica de falsa, pero su existencia genera dudas y se usa en redes y medios para cuestionar su versión de la ruptura temprana con Epstein.
  • Denuncias no verificadas del FBI que mencionan a Trump
    Los archivos incluyen una lista de acusaciones anónimas recibidas por el FBI (muchas de 2016 y 2020), con señalamientos de abuso sexual contra Trump, Epstein y otras figuras. El Departamento de Justicia las calificó de “infundadas y falsas” y dijo que habrían sido usadas políticamente si tuvieran credibilidad. Sin embargo, su inclusión (aunque sin pruebas) reaviva teorías conspirativas y críticas de demócratas.
  • Presión política del Congreso (demócratas y algunos republicanos)
    • La Cámara de Representantes sigue investigando a Epstein y ha citado a testigos como Bill y Hillary Clinton (finales de febrero).
    • Demócratas exigen versiones sin censura de millones de páginas aún retenidas y amenazan con citaciones a Trump si recuperan control de la Cámara en las midterm de noviembre.
    • Incluso en el Partido Republicano hay voces críticas (como la excongresista Marjorie Taylor Greene) que cuestionan la transparencia del Departamento de Justicia.
  • Víctimas y abogadas insisten en que falta información
    • Gloria Allred y otras representantes de víctimas denuncian censuras insuficientes (nombres de sobrevivientes visibles) y que aún faltan documentos clave.
    • Lisa Phillips (víctima) criticó al Departamento de Justicia por incumplir requisitos de transparencia y dijo que “juegan con nosotras, pero no vamos a dejar de luchar”.
  • El factor Trump: su propia historia con Epstein
    • Fotos y videos públicos de los 90 muestran a Trump y Epstein juntos en eventos sociales.
    • Trump reconoció la amistad pero dijo que se distanciaron. Sin embargo, la persistencia del tema en redes y medios (especialmente en un año electoral) dificulta “pasar página”.
    • La base trumpista ha dejado atrás el escándalo (enfocada en Mineápolis, fraude electoral 2020 y otros temas), pero los opositores lo mantienen vivo.
Conclusión
Aunque los archivos publicados no contienen pruebas directas de delitos de Trump ni contradicen su versión de ruptura temprana con Epstein, el escándalo no desaparece fácilmente. La enorme cantidad de menciones a su nombre, las denuncias no verificadas, la presión congresional demócrata, las demandas de víctimas por más transparencia y el uso político del tema mantienen la historia viva. Trump puede declarar que “es hora de pasar página”, pero con citaciones pendientes, midterm en noviembre y un clima polarizado, el caso Epstein seguirá siendo un lastre potencial para su imagen y su administración en 2026. El Departamento de Justicia dice que terminó su trabajo, pero el Congreso y las víctimas aseguran que aún hay mucho por revelar.
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