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Por primera vez en la historia: astrónomos captan las primeras 26 horas de la muerte de una estrella masiva

Un equipo internacional liderado por la Universidad de Tsinghua (Pekín) y el Observatorio Europeo Austral (ESO) ha logrado lo que se consideraba casi imposible: observar la fase más temprana y fugaz de una supernova apenas 26 horas después de la explosión. El hito, publicado hoy 20 de noviembre de 2025 en Science Advances, revela por primera vez cómo comienza realmente la muerte violenta de una estrella 15 veces más masiva que el Sol.La protagonista es SN 2024ggi, una supernova de tipo II (colapso de núcleo) detectada el 10 de abril de 2024 en la galaxia espiral NGC 3621, a 22 millones de años luz en la constelación de Hidra. El Telescopio Muy Grande (VLT) de 8,2 metros del ESO en Cerro Paranal (Chile) apuntó al evento esa misma noche y, usando el instrumento FORS2 en modo espectropolarimetría, captó algo nunca visto: la geometría real de la explosión en sus primeras horas.
La supernova que parecía una aceituna
Gracias a la polarización de la luz emitida, los astrónomos pudieron reconstruir la forma tridimensional del estallido aunque apareciera como un punto luminoso. Los resultados son sorprendentes:
  • En las primeras 26 horas la explosión tenía forma elipsoidal, similar a una aceituna o balón de rugby (asimetría axial muy marcada).
  • A las pocas horas, la onda de choque al salir de la superficie estelar se aplanó, pero mantuvo su eje de simetría.
  • La estrella progenitora era una supergigante roja con radio 500 veces mayor que el Sol y masa entre 12 y 15 masas solares.
Un récord que puede no repetirse en décadas

Hasta ahora, todas las supernovas observadas habían sido captadas días o semanas después de la explosión, cuando la onda de choque ya había borrado la información inicial. SN 2024ggi es la primera en la que se ve la fase en que la materia acelerada por el colapso del núcleo sale disparada a través de la envoltura estelar.Según Yi Yang, primer autor del estudio:
«Estos hallazgos sugieren un mecanismo físico común que impulsa la explosión de muchas estrellas masivas, con una simetría axial bien definida desde el mismo instante del colapso».El resultado descarta modelos que predicen explosiones esféricas perfectas y refuerza aquellos que proponen que la rotación y los campos magnéticos o convección interna imprimen asimetría desde el nacimiento de la supernova.

La rapidez fue clave: la señal inicial llegó a través del sistema ATLAS (Hawai) y Yang envió la propuesta al ESO en minutos. El VLT observó solo 26 horas después; un día más tarde, la explosión ya había perdido su forma de aceituna y la información se habría perdido para siempre.Dietrich Baade (ESO), coautor:
«Es como llegar al lugar de un accidente justo cuando ocurre. Nunca habíamos visto la escena del crimen tan fresca».Los datos de SN 2024ggi servirán ahora para afinar simulaciones numéricas y preparar futuros telescopios (como el Extremely Large Telescope del ESO, en construcción) para cazar más supernovas en sus primeros minutos de vida. Por ahora, la aceituna cósmica de abril de 2024 ya es la imagen más cercana que tenemos del momento exacto en que una estrella decide morir.

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