Cecilia Giménez, la mujer española que se hizo famosa internacionalmente en 2012 por su desastrosa pero entrañable restauración del fresco del Ecce Homo en Borja (Zaragoza), falleció este domingo 28 de diciembre de 2025 a los 94 años.El alcalde de Borja, Eduardo Arilla, confirmó la noticia en Facebook, donde la despidió con cariño:
“Una gran amante de la pintura desde joven. Descansa en paz, Cecilia, siempre te recordaremos”.
El momento que la convirtió en leyenda
En agosto de 2012, Cecilia, entonces de 81 años, decidió “arreglar” el deteriorado Ecce Homo (pintura del siglo XIX de Elías García Martínez) en el Santuario de la Misericordia de Borja. Con la mejor de las intenciones, pero sin técnica profesional, repintó la obra original y la transformó en una figura que rápidamente se viralizó en internet como “Ecce Mono” (por su parecido a un mono peludo).Cecilia Giménez explicó en su momento a la BBC que los miembros de la iglesia “siempre habían reparado todo aquí” y que tenía permiso del párroco.
“Cualquiera que entrara en la iglesia habría visto que yo estaba restaurando”, declaró entonces.
De burla mundial a fenómeno turístico
- Inicialmente fue objeto de miles de memes y burlas globales.
- En pocos meses, Borja pasó de recibir 5.000 turistas al año a más de 40.000 en 2013.
- La restauración recaudó más de 50.000 euros para obras benéficas.
- Actualmente, el pueblo recibe entre 15.000 y 20.000 visitantes anuales que acuden a ver el cuadro, protegido tras una vitrina de cristal.
El “Ecce Mono” se convirtió en un símbolo involuntario del arte naíf, la buena intención y la viralidad de internet. Cecilia, lejos de enfadarse, abrazó la fama: organizó una exposición con 28 de sus propias pinturas y recibió el apoyo incondicional de los vecinos de Borja.Legado: De meme a icono culturalHoy, el Ecce Homo de Cecilia Giménez es uno de los atractivos turísticos más curiosos de España. Su historia recuerda que, a veces, un error sincero puede convertirse en algo mucho más grande que la obra original.Descansa en paz, Cecilia. Gracias por regalarnos una de las historias más humanas y divertidas del arte contemporáneo.

