Este sábado 17 de enero de 2026, miles de manifestantes (3.000 según la Policía) se concentraron en la plaza del Panteón de París para condenar la violenta represión de las protestas en Irán y reclamar un cambio de régimen. La marcha, apoyada por ONG, sindicatos y partidos de izquierda como el socialista, recorrió dos kilómetros hasta la plaza de Italia. En paralelo, un centenar de personas protestó frente al Parlamento de Portugal en Lisboa, exigiendo la expulsión del embajador iraní y acciones del Gobierno. Las manifestaciones coinciden con el reconocimiento del líder supremo Ali Jamenei de “varios miles” de muertos, a los que culpa a Donald Trump e Israel, mientras ONG exiliadas cifran en 3.428 los fallecidos y 19.000 los detenidos.
La marcha en París: "Destituir al dictador, libertad para Irán"
La concentración, organizada por exiliados iraníes y organizaciones de derechos humanos, denunció una “masacre” y un “genocidio” del régimen. La abogada exiliada Sirinne Ardakani, presidenta de Iran Justice, criticó el “negacionismo” y la propaganda de Teherán, China y Rusia: “Algunos abrazan la propaganda de nuestros verdugos”. Los manifestantes gritaron consignas como “Destituir a Jamenei”, “Libertad para Irán” e “Internet para Irán”, y mostraron apoyo al heredero del sha, Reza Pahlaví.
Protesta en Lisboa: exigencia de expulsar al embajador iraní
En Portugal, un centenar de personas se concentró frente al Parlamento bajo la lluvia, ondeando banderas iraníes y quemando retratos de Jamenei. Pidieron al Gobierno portugués que expulse al embajador iraní y actúe ante la represión. El jueves, Portugal anunció el cierre temporal de su embajada en Irán.
Contexto de las protestas en Irán
Las manifestaciones, que comenzaron por la devaluación del rial y la inflación, se han convertido en el mayor desafío al régimen desde 1979, con proclamas incluso a favor del regreso de la monarquía. La represión ha sido calificada como “escalofriante” por los exiliados, que denuncian ejecuciones masivas y centros de tortura.Las protestas solidarias en París y Lisboa muestran cómo la diáspora iraní y la sociedad civil europea se movilizan ante la crisis en Irán. Mientras Jamenei culpa a factores externos, las cifras de ONG y las imágenes de las marchas europeas subrayan la dimensión internacional del rechazo al régimen de los ayatolás. La presión crece, con llamados a un cambio de régimen y mayor acción diplomática.

