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Las Minas de Aroa, el valioso yacimiento de cobre que Bolívar legó a su familia y que desmiente el mito de que murió en la pobreza

El mito de que Simón Bolívar murió en la indigencia —popularizado por Hugo Chávez en 2004 al hablar de la “camisa rota” y prestada para vestir su cadáver— carece de sustento histórico. Su testamento (10 de diciembre de 1830) revela que poseía bienes significativos, destacando las Minas de Aroa, un rico yacimiento de cobre en la provincia de Carabobo (Venezuela) que heredó y mantuvo como activo rentable. Historiadores como Inés Quintero y Lionel Muñoz Paz coinciden: Bolívar era un criollo adinerado de cuna, nunca dilapidó su fortuna en la independencia y planeaba un retiro cómodo en Europa al morir. La “camisa prestada” se explica por problemas logísticos con su equipaje en Cartagena, no por pobreza.
Origen del mito de la pobreza
La versión más difundida proviene del relato del médico francés Alejandro Próspero Révérend, quien atendió a Bolívar en sus últimos días en la Quinta San Pedro Alejandrino (Santa Marta, Colombia) y practicó su autopsia. En su libro La última enfermedad, los últimos momentos y los funerales de Simón Bolívar (1830), describe que al preparar el cadáver nadie en la casa tenía ropa adecuada, y la única camisa presentable estaba rota. Révérend exclamó: “¡Bolívar, aun cadáver, no viste ropa rasgada!” y pidió una camisa prestada del general Laurencio Silva.Inés Quintero explica: “No fue por inopia. Bolívar tenía uniformes y ropa de casa. El equipaje con sus pertenencias estaba en la aduana de Cartagena, ya que planeaba exiliarse a Europa. Alguien en la pobreza no se embarca rumbo a Inglaterra”.
El testamento y las Minas de Aroa
En su testamento, Bolívar declaró explícitamente:
“Declaro que no poseo otros bienes más que las tierras y Minas de Aroa, situadas en la provincia de Carabobo, y unas alhajas que constan en el inventario que debe hallarse entre mis papeles”.
  • Las Minas de Aroa: Yacimiento de cobre descubierto en el siglo XVII (9.000 hectáreas). En 1663, el rey de España las concedió en “empeño y perpetuidad” a Francisco Marín de Narváez, cuya hija Josefa fue bisabuela de Bolívar.
  • Herencia: Pasaron a Bolívar en 1811 tras la muerte de su hermano mayor Juan Vicente. Nunca las vendió pese a intentarlo desde 1825 (quería 100.000 libras esterlinas ≈ US$17,9 millones actuales).
  • Rentabilidad: Arrendadas a la compañía británica The Bolívar Mining Association desde 1825 (10.000 pesos anuales ≈ US$245.000 actuales en los primeros tres años). Tras su muerte (1830), se vendieron en 1832 por 38.000 libras (≈ US$6 millones actuales) a sus hermanas y sobrinos.
Otros bienes de Bolívar
  • Alhajas (joyas y objetos valiosos) en poder de Juan de Francisco Martín en Cartagena.
  • Baúles con ropa, condecoraciones (algunas con joyas), espadas y platería. Destaca la “espada del Perú” (regalo de Lima en 1825): oro 18 quilates, 1.367 brillantes, 8 rubíes, 7 esmeraldas (hoy en el Banco Central de Venezuela).
  • No financió la independencia con su fortuna: los gastos de guerra fueron endeudamientos públicos, no salidos de su bolsillo personal (Quintero).
Por qué persiste el mito
Inés Quintero: “Forma parte de un culto que quiere mostrar que Bolívar sacrificó vida, fortuna y patrimonio por la libertad”. Lionel Muñoz: “Era desprendido con rentas y beneficiaba a conocidos, pero no se arruinó”. El mito se reforzó con narrativas políticas posteriores, pero el testamento y documentos históricos lo desmienten.
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