Un nuevo análisis de agencias de la ONU ha confirmado oficialmente condiciones de hambruna en las ciudades sudanesas de El Fasher (Darfur) y Kadugli (Kordofán del Sur), que han quedado aisladas y bajo asedio por el conflicto armado. La población en estas zonas ha soportado meses sin acceso fiable a alimentos o atención médica, lo que ha llevado a tasas de desnutrición aguda que alcanzan hasta el 75% en El Fasher. Ante esta catástrofe, el Secretario General de la ONU, António Guterres, ha renovado su llamado a un alto el fuego inmediato.
Una crisis desgarrada por las líneas del conflicto
El informe revela una realidad contrastante marcada por la guerra. Mientras aproximadamente 21,2 millones de sudaneses (45% de la población) aún enfrentan altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, se observan “mejoras frágiles” en regiones donde los combates han disminuido, como Jartum, Al Jazirah y Sennar. Sin embargo, la situación es catastrófica en las zonas de conflicto activo. Además de la hambruna confirmada, se proyecta un riesgo inminente de hambruna en otras 20 áreas de Gran Darfur y Gran Kordofán. La crisis se ve agravada por el colapso de los sistemas de salud, con brotes de cólera, malaria y sarampión que se propagan sin control. Las agencias advierten que, a menos que mejore drásticamente el acceso humanitario y se detenga la violencia, la pesadilla humanitaria empeorará a partir de febrero de 2026.

