En medio de la actual crisis por las ambiciones de Donald Trump sobre Groenlandia, resurge la historia de cómo Estados Unidos sí logró comprar un territorio danés en 1917: las entonces llamadas Indias Danesas Occidentales, hoy Islas Vírgenes de Estados Unidos. Washington pagó 25 millones de dólares en oro (unos 630 millones actuales) por las islas de Saint Thomas, Saint John y Saint Croix, motivado por razones estratégicas durante la Primera Guerra Mundial. Como parte del acuerdo, EE.UU. se comprometió a respetar el control danés sobre Groenlandia —un detalle que Trump parece ignorar en su actual presión—. A diferencia de Groenlandia, Dinamarca aceptó la venta, y la población local nunca fue consultada.
¿Qué son las Islas Vírgenes de Estados Unidos?
Son un pequeño archipiélago en el Caribe oriental, al este de Puerto Rico, compuesto principalmente por Saint Thomas, Saint John y Saint Croix, además de unos 50 islotes y cayos. Con unos 83.000 habitantes (en su mayoría de ascendencia africana), son un territorio no incorporado de EE.UU.: sus nativos son ciudadanos estadounidenses, pero no pueden votar en elecciones presidenciales ni tienen representación con voto en el Congreso.Su economía depende casi exclusivamente del turismo (cruceros y playas), y están muy expuestas a huracanes. Hoy son un destino paradisíaco, pero su historia está marcada por la esclavitud, plantaciones de azúcar y disputas coloniales.
Por qué Dinamarca las controlaba
Desde finales del siglo XVII, las islas fueron conocidas como Indias Danesas Occidentales. Dinamarca tomó Saint Thomas en 1672 y Saint John en 1684, y más tarde Saint Croix. Las convirtió en grandes plantaciones de azúcar explotadas con mano de obra esclava traída de África. Los nombres de ciudades como Christiansted y Frederiksted recuerdan a reyes daneses de la época.En el siglo XIX, el declive del azúcar, las revueltas de esclavos y la pérdida de rentabilidad hicieron que Dinamarca viera las islas como una carga económica.
El interés estratégico de EE.UU.
Tras su Guerra Civil (1861-1865) y la Doctrina Monroe, EE.UU. buscó eliminar influencia europea en América y asegurar rutas marítimas. El puerto de Saint Thomas era visto como base naval ideal por su protección natural.En 1867 se firmó un primer tratado de venta por 7,5 millones de dólares en oro, pero el Congreso no lo ratificó, influido por la polémica compra de Alaska (1867, también criticada como “hielo inútil”).La Primera Guerra Mundial (1914-1918) cambió todo. EE.UU. temía que Alemania invadiera Dinamarca (neutral) y usara las islas como base para submarinos (U-Boote) contra rutas estadounidenses o el recién inaugurado Canal de Panamá (1914). Dinamarca, presionada y viendo las islas como un lastre, aceptó negociar.

