Una investigación de BBC Verify, basada en análisis de imágenes satelitales, ha revelado que Israel ha demolido al menos 1.500 edificios en zonas de Gaza bajo su control desde el inicio del alto el fuego con Hamás el 10 de octubre de 2025. Las fotos más recientes, tomadas hasta el 8 de noviembre, muestran barrios enteros arrasados mediante demoliciones controladas, en áreas detrás de la “Línea amarilla” —un límite acordado para la retirada israelí, que se extiende por el norte, sur y este de Gaza—. Expertos advierten que el número real podría ser mayor, ya que algunas zonas no fueron cubiertas por los satélites. Esta destrucción, que incluye casas intactas con huertos y jardines, ha sido documentada en lugares como el este de Jan Yunis (Abasan al Kabira), al este de Rafah (al Bayuk), el barrio de Shejaiya en Ciudad de Gaza y cerca del hospital Indonesio en Jabalia.
El método utilizado por BBC Verify combinó un algoritmo de detección de cambios en imágenes de radar —comparando fotos previas y posteriores al cese al fuego— con un conteo manual de estructuras destruidas. Muchos de estos edificios no mostraban daños previos a octubre de 2023 o al inicio del alto el fuego, lo que sugiere demoliciones deliberadas en lugar de daños colaterales de combate. Residentes como Lana Khalil, desplazada de Abasan al Kabira a al Mawasi, describen su hogar como un “paraíso” de granjas y vegetales, ahora reducido a escombros. “El ejército israelí no nos ha dejado nada. Han demolido todo”, lamenta, mientras los exhabitantes escuchan las explosiones desde sus tiendas de campaña. Videos geolocalizados confirman excavadoras y demoliciones controladas en estas áreas, exacerbando la crisis humanitaria con más de 500.000 palestinos desplazados y sin posibilidad de retorno.
El alto el fuego, respaldado por EE.UU., Egipto, Qatar y Turquía, se basa en un plan de 20 puntos del presidente Donald Trump, que exige la suspensión de “todas las operaciones militares, incluyendo bombardeos aéreos y uso de artillería”. Sin embargo, el punto 13 permite la destrucción de “infraestructura ofensiva militar o terrorista, como túneles y producción de armas”, bajo supervisión de monitores independientes. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) defienden las acciones como necesarias para desmantelar amenazas, afirmando que cumplen el acuerdo y responden a infiltraciones de Hamás. Un portavoz de las FDI indicó a la BBC que operan “en respuesta a amenazas, violaciones e infraestructura terrorista”. No obstante, expertos como H. A. Hellyer del Instituto de Servicios Unidos lo califica de “definitiva violación”, argumentando que Washington evita reconocerlo para preservar el frágil cese.
Analistas internacionales coinciden en que estas demoliciones podrían infringir las leyes de la guerra, que prohíben a una potencia ocupante destruir propiedad civil salvo por necesidades militares imperiosas. Adil Haque, profesor de derecho en Rutgers, sostiene que durante un alto el fuego, “no es plausible que una destrucción tan significativa sea absolutamente necesaria”. Eitan Shamir, exjefe de doctrina en el Ministerio de Asuntos Estratégicos de Israel, contraargumenta que el acuerdo permite acciones en territorio controlado por Israel, preparando el terreno para posibles combates futuros ante la desconfianza en la fase dos del plan. Hugh Lovatt del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores advierte que prolongar la presencia israelí detrás de la Línea amarilla podría erosionar el alto el fuego, similar a tácticas en Cisjordania, y amenazar la paz duradera. Mientras Trump declara “esta guerra ha terminado”, la realidad satelital pinta un panorama de continuidad destructiva.

