La inteligencia artificial ha abierto una nueva ventana al
pasado prehispánico peruano con un descubrimiento sin precedentes: 303
geoglifos completamente nuevos en el desierto de Nazca, casi duplicando de un
solo golpe el total de figuras conocidas hasta ahora. Este hallazgo monumental,
resultado de una colaboración entre la Universidad de Yamagata de Japón e IBM
Research, revela que el vasto territorio nazca esconde mucho más de lo que
imaginábamos. La IA logró en apenas seis meses lo que a los arqueólogos les
hubiera tomado décadas, analizando imágenes aéreas de alta resolución con una
precisión y velocidad humanamente imposibles.
El método tradicional de identificación visual, que durante
casi un siglo permitió descubrir 430 geoglifos, ha sido superado por algoritmos
capaces de detectar patrones imperceptibles para el ojo humano. Según el
arqueólogo Masato Sakai, líder de la investigación publicada en la prestigiosa
revista PNAS, “el uso de la IA nos ha permitido mapear la distribución de
los geoglifos de una manera más rápida y precisa”. Entre las nuevas
figuras se encuentran tanto gigantescos diseños lineales de animales silvestres
como pequeños relieves que representan actividades humanas con personas y
camélidos domesticados, ofreciendo pistas invaluable sobre la vida y
cosmovisión de la cultura Nazca.
Este avance tecnológico no solo revoluciona la arqueología
peruana sino que establece un nuevo paradigma para la investigación histórica
global. La IA demostró ser 16 veces más eficiente que los métodos
convencionales, identificando en medio año lo que normalmente requeriría una
década de trabajo de campo. Las Líneas de Nazca, declaradas Patrimonio de la
Humanidad por la UNESCO en 1994, continúan guardando secretos sobre su
propósito original -¿observatorio astronómico? ¿calendario? ¿ofrendas a los
dioses?- que ahora, con este arsenal de nuevas figuras por estudiar, podrían
estar más cerca de ser descifrados.

