Liam Conejo Ramos, el niño estadounidense de 5 años de ascendencia ecuatoriana detenido junto a su padre Adrián Alexander Conejo Arias durante una redada del ICE en Mineápolis el 20 de enero de 2026, fue liberado junto con su padre el domingo 1 de febrero tras una orden judicial de emergencia. El juez federal Fred Biery (Texas) condenó la detención como resultado de una “perfidiosa sed de poder desenfrenado” y ordenó su liberación inmediata del centro de detención de Dilley (Texas). La familia regresó a Minnesota, donde fueron recibidos por el congresista demócrata Joaquín Castro y la congresista Ilhan Omar.
Detalles de la liberación
- Orden judicial: El juez Biery aceptó una solicitud de emergencia presentada por el abogado de la familia, Marc Prokosch. En su fallo, criticó la política de “cuotas diarias de deportación” de la administración Trump, afirmando que prioriza deportaciones incluso si implica “traumatizar a niños”.
- Regreso: Liam y Adrián fueron trasladados desde Dilley (Texas) a Minneapolis. Castro acompañó a la familia y publicó: “Liam ya está en casa. Con su gorro y su mochila”.
- Ilhan Omar: “Liam ya está en casa y estamos muy agradecidos a Joaquín Castro por viajar con él y su padre. Bienvenido a casa, Liam”.
Contexto de la detención
El 20 de enero, agentes del ICE interceptaron a Liam y su padre al llegar a su residencia en Mineápolis. Según la escuela Columbia Heights (donde Liam cursaba preescolar) y testigos:
- Un agente pidió al niño que tocara la puerta para verificar si había más personas.
- La familia y Mary Granlund (consejera escolar) ofrecieron hacerse cargo del menor, pero fue detenido junto a su padre.
- El ICE usó al niño como “carnada” para acceder al domicilio.
Versión de la familia y su abogado
Marc Prokosch (abogado):
- La familia entró legalmente por un puerto en 2024, solicitó asilo vía CBP One, concertó cita, se presentó ante CBP y cumplió todos los protocolos.
- No eludían al ICE; no representaban riesgo de fuga ni peligro.
- “Nunca deberían haber sido detenidos”.
Conclusión
La liberación de Liam y su padre tras solo 12 días de detención es un revés para la política migratoria agresiva de Trump y una victoria para activistas y demócratas que denunciaron el caso como abuso de poder. El fallo del juez Biery condena la “persecución mal concebida” y el trauma innecesario a niños. Sin embargo, el DHS mantiene su narrativa y promete continuar las operaciones. El caso de Liam se ha convertido en símbolo de las tensiones migratorias en EE.UU., con impacto en protestas y debate nacional sobre derechos de menores y métodos del ICE. La familia ya está reunida en Minnesota, pero el trauma permanece.

