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EE.UU y El Salvador acusados de complicidad en tortura sistemática contra venezolanos en megaprisión

Un informe de Human Rights Watch y Cristosal revela un patrón de tortura física, sexual y psicológica contra 40 venezolanos deportados por el gobierno de Trump a la megacárcel de El Salvador (Cecot). Los testimonios describen golpes con bastones, patadas mientras estaban arrodillados, abusos sexuales y presión psicológica que llevó a detenidos al borde del suicidio. “Desde que me bajaron del avión empezó la pesadilla”, relata uno de los sobrevivientes, mientras otro recuerda que el director de la prisión les dijo: “Llegaron al infierno”.

Los abusos documentados siguen un modus operandi sistemático: los guardias realizaban requisas diarias donde golpeaban a los detenidos en posición de arrodillados con esposas, manteniéndolos así por 30-40 minutos. Tres víctimas denunciaron violencia sexual, mientras la mayoría sufrió tortura psicológica con frases como “nunca saldrán con vida” y “sus familias los abandonaron”. Las protestas por derechos básicos eran reprimidas con disparos de balas de goma a quemarropa dentro de las celdas, según múltiples testimonios coincidentes.

El gobierno de Trump defendió las deportaciones argumentando que eran “terroristas del Tren de Aragua”, pero el informe contradice esta versión: aproximadamente la mitad no tenía condenas penales y solo el 3% había sido condenado por delitos violentos en EE.UU. CNN verificó que al menos uno de los deportados no tenía antecedentes penales, mientras otros tenían solo multas de tránsito o condenas menores ya cumplidas. Cuatro meses después, fueron repatriados a Venezuela en un intercambio de prisioneros, donde muchos buscan reconstruir sus vidas tras la traumática experiencia.

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