Los ataques iraníes contra bases estadounidenses y objetivos civiles en los países del Golfo (Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Arabia Saudita) han convertido a estos estados en víctimas colaterales directas de la guerra entre Irán, EE.UU. e Israel. Aunque los gobiernos del Golfo han intentado mantenerse al margen o demostrar neutralidad, su larga alianza militar y de seguridad con Washington los ha colocado en la línea de fuego. El precio que están pagando es alto: daños a aeropuertos, hoteles de lujo, centros comerciales y zonas residenciales; interrupciones en el tráfico aéreo y marítimo; y un aumento del temor a una escalada que desestabilice la región.
¿Por qué los países del Golfo son objetivos?
Irán ha dejado claro desde el inicio que cualquier país que albergue bases estadounidenses o facilite operaciones contra Teherán será considerado cómplice. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) ha atacado:
- Base Al Udeid (Catar): principal centro de mando aéreo de EE.UU. en la región.
- Base Ali Al Salem (Kuwait): impactos confirmados con heridos por metralla.
- Base Al Dhafra (EAU): daños en instalaciones militares.
- Quinta Flota en Baréin: objetivo prioritario; explosiones reportadas cerca del puerto y zonas civiles.
- Riad y Provincia Oriental (Arabia Saudita): interceptados, pero con daños colaterales.
El precio económico y de seguridad
- Tráfico aéreo paralizado: Cancelaciones masivas en Dubái, Doha, Abu Dabi y Baréin; desvíos de vuelos y retrasos globales.
- Comercio marítimo en riesgo: Aunque el estrecho de Ormuz sigue abierto (Irán lo cerró parcialmente, pero no totalmente), los seguros navieros se han disparado y muchas navieras evitan la zona.
- Turismo y confianza: Ciudades como Dubái, construidas como centros globales de lujo y negocios, no fueron diseñadas para resistir misiles y drones. El miedo está creciendo entre residentes y visitantes.
- Pérdidas humanas y materiales: Aunque la mayoría de misiles son interceptados por sistemas como Patriot y THAAD, la metralla y los escombros causan heridos y daños en áreas civiles.
La alianza con EE.UU.: un pacto de doble filo
Desde los años 90, los países del Golfo han dependido de EE.UU. para su seguridad frente a amenazas regionales (Irán, Irak de Saddam, terrorismo). Las bases estadounidenses son clave para la proyección de poder de Washington, pero ahora se han convertido en imanes para los misiles iraníes.
- Baréin: Sede de la Quinta Flota; población chií significativa (a veces acusada por Manama de ser influida por Irán).
- Catar: Alberga Al Udeid, la mayor base aérea de EE.UU. en la región.
- EAU: Al Dhafra es vital para operaciones aéreas.
- Kuwait y Arabia Saudita: Han sido objetivos recurrentes desde 2019 (ataques a Aramco) y ahora nuevamente.
¿Cómo acabará esto para los países del Golfo?
- Escenario corto plazo: Más ataques esporádicos mientras dure la ofensiva contra Irán. Mayor presencia militar estadounidense para proteger bases y rutas marítimas.
- Escenario medio plazo: Si el régimen iraní sobrevive, la desconfianza será permanente. Relaciones con Teherán podrían tardar décadas en normalizarse (si es que lo hacen).
- Escenario largo plazo: Posible replanteamiento estratégico: algunos países podrían buscar mayor autonomía de EE.UU. o diversificar alianzas (China, Rusia, India), aunque sin romper con Washington por completo.
Conclusión
Los países del Golfo están pagando un precio muy alto por su alianza histórica con EE.UU.: sus ciudades modernas y pacíficas, construidas como centros globales de comercio y turismo, ahora son vulnerables a misiles y drones iraníes. El mensaje de Teherán es claro: “Si albergas bases estadounidenses, serás objetivo”. Mientras EE.UU. e Israel mantienen la presión militar sobre Irán, los estados árabes del Golfo se ven atrapados en el fuego cruzado, con daños colaterales que erosionan su seguridad, economía y confianza pública. La pregunta ya no es si Irán atacará, sino cuánto tiempo podrán resistir antes de que la factura sea insostenible. El Golfo, que durante décadas fue un oasis de estabilidad relativa, ahora vive bajo la sombra de una guerra que no eligió pelear.

