Investigaciones científicas han encontrado una relación entre el consumo de yogur y cambios en la composición de la microbiota intestinal. Un estudio realizado con miles de participantes observó que quienes consumían yogur presentaban una mayor presencia de algunas bacterias asociadas con este alimento, entre ellas Streptococcus thermophilus y, en determinados casos, Bifidobacterium animalis subsp. lactis.
Estas bacterias forman parte de los microorganismos utilizados en la elaboración de algunos yogures y su presencia en el intestino podría ser temporal. Los investigadores también encontraron asociaciones con determinados metabolitos intestinales, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre la relación entre los alimentos fermentados y la salud metabólica.
¿Qué ocurre con la grasa visceral?
Uno de los resultados que llamó la atención fue la relación entre el consumo habitual de yogur y una menor cantidad de grasa visceral, el tejido adiposo que se acumula alrededor de los órganos internos y que está relacionado con diversos problemas metabólicos.
En el estudio, los consumidores de yogur presentaron, en promedio, alrededor de 28 gramos menos de grasa visceral después de considerar diferentes factores. Sin embargo, los investigadores analizaron asociaciones y esto no demuestra que el yogur, por sí solo, provoque una reducción de la grasa abdominal.
¿El efecto es exclusivo del yogur griego?
Aquí existe una importante diferencia. Aunque el titular se refiere específicamente al yogur griego, la mayor parte de la evidencia científica disponible sobre microbiota procede de estudios realizados con yogur convencional u otros productos lácteos fermentados. Una revisión reciente señala que todavía no existen grandes ensayos clínicos aleatorizados centrados específicamente en el yogur griego y la microbiota como objetivo principal.
Por ello, los resultados deben interpretarse con cautela. El yogur griego puede formar parte de una alimentación equilibrada, especialmente cuando se eligen variedades naturales con poco o ningún azúcar añadido, pero no puede considerarse por sí mismo un tratamiento para eliminar la grasa visceral.
La microbiota gana protagonismo
La investigación sobre la microbiota intestinal continúa creciendo debido a su posible relación con el metabolismo, la inflamación y otros procesos del organismo. Los estudios sobre yogur sugieren que los alimentos fermentados pueden influir en las comunidades de microorganismos que viven en el intestino, aunque todavía queda por determinar cuánto de ese efecto depende del tipo de yogur, las bacterias que contiene, la alimentación general y las características individuales de cada persona.
Los científicos consideran que estos hallazgos pueden ayudar a comprender mejor la relación entre alimentación, microbiota y salud metabólica. Sin embargo, la evidencia actual no permite afirmar que comer yogur griego por sí solo reduzca la grasa visceral o produzca una pérdida de peso significativa.

