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La batalla silenciosa por la salud mental en Uruguay: el país mantiene una de las tasas de suicidio más altas de América Latina

Uruguay enfrenta uno de sus principales desafíos de salud pública en el ámbito de la salud mental. Aunque la cantidad de suicidios disminuyó en 2025, el país continúa registrando una de las tasas más elevadas de América Latina. Ese año se contabilizaron 668 fallecimientos, con una tasa de 19,16 por cada 100.000 habitantes, según el Ministerio de Salud Pública (MSP).

La cifra representa una mejora respecto de 2024, cuando se registraron 764 muertes y una tasa de 21,35 por cada 100.000 habitantes. Sin embargo, las autoridades advierten que la reducción no significa que el problema haya desaparecido y que es necesario mantener las políticas de prevención a largo plazo.

Los hombres concentran la mayoría de los casos

Uno de los aspectos más marcados de la situación es la diferencia entre hombres y mujeres. En 2025, el 79% de las personas que murieron por suicidio fueron hombres, frente al 21% de mujeres. Las tasas más elevadas se concentraron entre las personas de 80 años o más y también en determinados grupos de adultos jóvenes.

La problemática también afecta a las generaciones más jóvenes. Las autoridades uruguayas han expresado especial preocupación por los casos registrados entre niños y adolescentes, lo que ha llevado a reforzar las estrategias destinadas a detectar situaciones de riesgo y mejorar el acceso temprano a la atención en salud mental.

Miles de intentos muestran la dimensión del problema

Las estadísticas también revelan una realidad que va mucho más allá de las muertes. Durante 2025 se registraron 6.140 intentos de autoeliminación correspondientes a 5.144 personas. Estos datos permiten a las autoridades identificar grupos de riesgo y mejorar el seguimiento de quienes necesitan atención.

En los intentos existe además una diferencia importante respecto a los fallecimientos: las mujeres representaron el 72% de las personas que realizaron intentos registrados, mientras que los hombres constituyeron la mayoría de las muertes. Esto demuestra que la problemática requiere estrategias diferenciadas y una atención integral.

Una respuesta que va más allá de la medicina

El Gobierno uruguayo sostiene que la prevención no puede limitarse a los hospitales y centros de salud. El MSP trabaja en una Estrategia Nacional de Salud Mental y Bienestar 2025-2030, que busca coordinar acciones entre distintos sectores y fortalecer las redes comunitarias, la atención temprana y el acompañamiento de las personas y sus familias.

El desafío para Uruguay es transformar la disminución registrada en 2025 en una tendencia sostenida. Detrás de cada estadística existen familias y comunidades afectadas, por lo que las autoridades consideran fundamental fortalecer el acceso a la atención psicológica y psiquiátrica, reducir el estigma alrededor de la salud mental y construir redes de apoyo capaces de detectar situaciones de riesgo antes de que sea demasiado tarde.

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