El ejército ruso inició este sábado 9 de mayo de 2026 el tradicional Desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja de Moscú, conmemorando el 81º aniversario de la derrota de la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial (conocida en Rusia como la Gran Guerra Patria).La ceremonia se celebra en un formato notablemente reducido respecto a ediciones anteriores, debido al conflicto en curso con Ucrania, y tiene lugar durante una tregua de tres días mediada por Estados Unidos.
Desarrollo del acto
El desfile comenzó poco después de las 10:00 hora de Moscú (07:00 GMT). Una formación de soldados portó la bandera rusa hacia la Plaza Roja, según las imágenes transmitidas en directo por la televisión estatal rusa.A diferencia de otros años, en los que se exhibía un gran despliegue de tanques, misiles balísticos y miles de efectivos, esta edición presenta una menor presencia de equipamiento militar pesado y un número más limitado de participantes, en consonancia con la situación bélica.
Contexto de la conmemoración
El Día de la Victoria es una de las fechas más importantes del calendario ruso. Cada 9 de mayo, el país recuerda la rendición de la Alemania nazi en 1945 y rinde homenaje a los más de 27 millones de soviéticos que murieron durante la guerra.Sin embargo, este año la celebración se produce en un contexto marcado por el conflicto en Ucrania, que ha entrado en su cuarto año. La tregua temporal de tres días, mediada por Washington, ha permitido que el desfile se lleve a cabo sin interrupciones mayores, aunque con evidentes limitaciones logísticas y de seguridad.
Reacciones y significado
El presidente ruso, Vladímir Putin, suele presidir el evento y pronunciar un discurso en el que suele vincular la victoria de 1945 con la narrativa oficial sobre la “operación militar especial” en Ucrania. Aunque no se han detallado aún los discursos de este año, se espera que el mandatario reafirme la postura rusa frente al conflicto.Analistas internacionales señalan que la realización del desfile, aunque reducido, busca proyectar normalidad y fortaleza interna ante la comunidad internacional, pese a las sanciones y el desgaste militar del conflicto.

