La guerra en Irán (desde el 28 de febrero de 2026) y el cierre parcial del estrecho de Ormuz han disparado los precios del petróleo (Brent >US$100/barril) y del gas natural, beneficiando a productores fuera de Oriente Medio mientras castigan duramente a importadores y países del Golfo. Aquí los principales ganadores y perdedores:
Los grandes beneficiados
- Noruega
- Mayor productor de petróleo y gas de Europa Occidental.
- Tras la invasión rusa de Ucrania (2022), Noruega aumentó su producción y ya se benefició enormemente. Ahora, con el caos en el Golfo, sus exportaciones a Europa (que busca alternativas al gas ruso y al GNL catarí) se disparan.
- Precios altos = ingresos récord para el fondo soberano noruego (el más grande del mundo).
- Canadá
- Productor estable de petróleo (arenas bituminosas de Alberta) y gas.
- El ministro de Energía Tim Hodgson posiciona a Canadá como “proveedor fiable y basado en valores” frente a la inestabilidad del Golfo.
- Aumento de exportaciones a EE.UU. y Asia (especialmente si el GNL catarí se interrumpe).
- Beneficio neto: mayores ingresos fiscales y empleo en el sector energético.
- Rusia
- El mayor beneficiario inesperado.
- EE.UU. flexibiliza sanciones petroleras para aliviar escasez global → ventas de crudo ruso a India subieron 50%.
- Estimaciones: Rusia podría ganar hasta US$5.000 millones extra para finales de marzo 2026.
- Precios altos financian su guerra en Ucrania y compensan sanciones previas.
Otros beneficiados parciales
- Indonesia: Gran exportador de carbón. Aumento de consumo de carbón en Asia (por precios altos de gas) impulsa sus ventas.
- EE.UU. (productores): Ingresos adicionales por petróleo de esquisto, aunque no compensan del todo el impacto en consumidores.
Los más perjudicados
- Países del Golfo (Qatar, Arabia Saudita, EAU, Kuwait, Bahréin)
- Ataques directos a infraestructura (Ras Laffan en Qatar, refinerías en Arabia Saudita).
- Bloqueo de Ormuz: exportaciones paralizadas; pérdidas diarias millonarias.
- Espejismo de seguridad roto: cancelaciones masivas de turismo (US$600 millones/día), vuelos y eventos.
- Rabia contra EE.UU.: se sienten traicionados (acogieron bases, asumieron riesgos, pero no fueron consultados).
- Asia (Corea del Sur, Japón, China, India)
- 59% del petróleo importado viene de Oriente Medio.
- Corea del Sur: 70%; riesgo para industria de chips (produce >50% chips de memoria mundial).
- Japón: Liberó reservas de petróleo; topes al precio de combustible.
- China e India: Compran petróleo iraní y ruso a descuento, pero disrupción en GNL y fertilizantes genera inflación y escasez.
- Europa y Reino Unido
- Dependencia de gas importado → inflación +0,5% anual si precios altos persisten.
- Costos de transporte marítimo y fertilizantes disparados → impacto en alimentos.
- Países pobres (Sri Lanka, Bangladesh, Filipinas, Pakistán)
- Racionamiento de combustible, semanas laborales de 4 días, cierre de escuelas para ahorrar energía.
- Mayor riesgo de hambre por alza de fertilizantes y alimentos.
- Consumidores estadounidenses
- EE.UU. produce mucho petróleo, pero es el mayor consumidor per cápita del mundo.
- Precios altos de gasolina y calefacción afectan economía doméstica.
- Oxford Economics: Si Brent llega a US$140 y se mantiene, riesgo de contracción económica.
Conclusión
La guerra en Irán y el bloqueo de Ormuz benefician a productores fuera de Oriente Medio (Noruega, Canadá y especialmente Rusia), que llenan el vacío con precios récord. Los grandes perdedores son los países del Golfo (ataques directos y pérdidas masivas), Asia (dependencia energética) y consumidores globales (inflación y escasez). EE.UU. gana en producción pero pierde en consumo interno. El conflicto demuestra que el “oro negro” sigue mandando: quien produce petróleo gana; quien lo importa, paga la factura. Si la guerra se prolonga, las ganancias de unos pocos contrastarán con el sufrimiento económico y humanitario de muchos.

