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“¿Qué empresa en su sano juicio va a invertir en Venezuela?”: los obstáculos que enfrenta la apuesta de Trump por el petróleo venezolano

Tras la captura de Nicolás Maduro (3 de enero de 2026) y el establecimiento del gobierno interino de Delcy Rodríguez, Donald Trump prometió reactivar la industria petrolera venezolana —las mayores reservas probadas del mundo (≈300.000 millones de barriles)— mediante inversión masiva de empresas estadounidenses. El secretario de Energía Chris Wright visitó Caracas, y la Asamblea Nacional aprobó una reforma que permite inversión privada y extranjera tras dos décadas de control estatal. Trump habla de “extraer cantidades de petróleo como pocas personas han visto” y planea visitar Venezuela. Sin embargo, las grandes petroleras estadounidenses (ExxonMobil, Chevron, ConocoPhillips) ven el proyecto como inviable a corto plazo por riesgos políticos, legales, económicos y de seguridad.
Obstáculos principales para la inversión
  • Infraestructura destruida y desinversión crónica
    • PDVSA es una “sombra” de lo que fue: producción cayó de 3,5 millones de barriles/día (1998) a ≈700.000-800.000 actuales.
    • William Jackson (Capital Economics): “Infraestructura degradada tras años de abandono. Hace 10-15 años producía 1,5 millones de barriles más”.
    • Mónica de Bolle (Peterson Institute): “Hay que desechar y reconstruir desde cero. Desmantelar PDVSA sería lo lógico, pero es un símbolo nacionalista”.
  • Riesgo de expropiación y litigios pendientes
    • En 2007, Chávez expropió proyectos de ExxonMobil y ConocoPhillips; ambas ganaron miles de millones en arbitrajes internacionales (Conoco: US$8.300 millones), nunca pagados.
    • Gobierno interino mantiene continuidad institucional; empresas temen nueva expropiación.
    • Darren Woods (CEO ExxonMobil): Venezuela “inviable para inversión” en estado actual.
  • Seguridad y control de grupos armados
    • “Colectivos” (grupos paramilitares vinculados al gobierno) controlan zonas mineras y petroleras; actúan como bandas criminales.
    • Chris Wright (secretario de Energía): Gobierno Trump no ofrece garantías de seguridad a empresas.
    • Alto riesgo de secuestros, sabotajes y extorsión.
  • Calidad del crudo y precios mundiales
    • Petróleo venezolano: pesado, ácido, alto en azufre → caro de extraer y refinar (corrosivo para oleoductos).
    • Precios actuales (~US$65/barril) hacen proyectos menos rentables que en la era Chávez (US$100+).
    • Competencia: Canadá produce crudo similar y exporta a EE.UU. sin los mismos riesgos.
  • Marco jurídico y sanciones
    • Reforma reciente permite inversión privada, pero historia de estatizaciones genera desconfianza.
    • Sanciones previas siguen vigentes; levantamiento parcial es incierto.
    • Falta de transparencia y corrupción histórica en PDVSA.
  • Política de Trump: “todo palo, nada de zanahoria”
    • Amenazas de bloquear inversión de ExxonMobil en Venezuela.
    • Mónica de Bolle: “Visión imperialista. Necesitan al sector privado, pero solo ofrecen castigo, no incentivos”.
Conclusión
Trump ve en Venezuela una oportunidad para bajar precios del petróleo y “reconstruir” el país con empresas estadounidenses, pero las petroleras responden: “¿Qué empresa en su sano juicio va a invertir allí?”. Los obstáculos —infraestructura colapsada, riesgo de expropiación, inseguridad, crudo costoso y falta de incentivos— hacen inviable una inversión masiva a corto plazo. Expertos dudan que se alcance la meta de US$100.000 millones. Sin garantías reales (no solo palabras), el sector privado no arriesgará. El petróleo venezolano podría seguir siendo más un símbolo nacionalista que una fuente de riqueza inmediata, incluso bajo nuevo control político.
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