Estados Unidos ha intensificado de forma masiva su presencia militar en Oriente Medio en las últimas semanas, con un despliegue naval y aéreo que incluye el portaaviones nuclear USS Abraham Lincoln, destructores con misiles guiados, cazas F-35 y F-15E, drones armados y aviones de guerra electrónica. Este movimiento, confirmado por imágenes satelitales y datos de seguimiento aéreo, se produce justo antes del inicio de las primeras negociaciones directas con Irán en Omán (viernes 7 de febrero de 2026). Analistas como Jesús Núñez (IECAH) ven en este despliegue una estrategia de “presión máxima” para forzar a Teherán a aceptar condiciones duras sobre su programa nuclear, similar a lo ocurrido en Venezuela. Washington ya tendría las capacidades necesarias para un “golpe puntual” si las conversaciones fracasan.
El despliegue militar detallado
- Fuerza naval:
- Portaaviones USS Abraham Lincoln (redireccionado desde Indo-Pacífico) con su grupo de combate.
- Al menos una docena de buques: destructores con misiles Tomahawk y sistemas Aegis antimisiles.
- Posicionamiento clave: Mar Arábigo, Mar Rojo y Estrecho de Ormuz (arteria energética vital).
- Fuerza aérea:
- Más de 30 aeronaves en bases de Qatar y Jordania: F-15E Strike Eagle (ataque), EA-18G Growler (guerra electrónica), F-35C (sigilo y superioridad aérea), drones MQ-9 Reaper y aviones de reabastecimiento KC-135/KC-46.
- Capacidad demostrada: derribo de un dron iraní Shahed-139 que se acercó al Lincoln (martes 2 de febrero), calificado por Centcom como “legítima defensa”.
- Otros activos:
- Miles de soldados adicionales en el Golfo Pérsico.
- Sistemas antimisiles Patriot y THAAD reforzados en aliados regionales (Emiratos, Arabia Saudita, Israel).
Interpretación de los analistas
- “Ni EE.UU. ni Irán quieren una guerra total”. Irán está debilitado; Washington no busca derrocar al régimen ni capturar al ayatolá (como con Maduro).
- Pero sí busca un “golpe puntual” antes de negociar: “Ahora tienen los medios desplegados para rechazar un contraataque y enviar un mensaje claro: ‘ahora no tenéis más remedio que sentaros a negociar'”.
- El despliegue marítimo y aéreo da capacidad para atacar instalaciones nucleares o militares con mínima exposición.
Contexto diplomático
- Las negociaciones arrancan el viernes en Omán (primer contacto directo desde la escalada de protestas y amenazas).
- EE.UU. exige paralizar el programa nuclear iraní (“NO ARMAS NUCLEARES”).
- Irán amenaza con “represalias sin precedentes” (incluyendo Tel Aviv) pero se abre a un acuerdo “justo y equitativo” que respete su derecho a tecnología nuclear pacífica.
Conclusión
El despliegue masivo de EE.UU. (portaaviones, cazas de quinta generación, guerra electrónica) no es solo disuasión: es la “presión máxima” antes del diálogo. Washington ya tiene las capacidades para un ataque limitado si Irán no cede en la mesa de Omán. Analistas ven paralelismos con Venezuela: mostrar fuerza para forzar negociación. Si las conversaciones fracasan, el riesgo de escalada es alto; si tienen éxito, podría ser un triunfo diplomático de Trump. Por ahora, el Pentágono está listo y el mundo observa con preocupación el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico.

