El director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este 15 de enero de 2026 durante dos horas con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, en Caracas, por orden expresa del presidente Donald Trump. La cita —calificada como “histórica” por un funcionario estadounidense— busca generar confianza y canales de comunicación tras la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. Se abordó la posible colaboración económica y la premisa de que “Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para adversarios de EE.UU.”. La reunión coincidió con el primer discurso sobre el estado de la nación de Rodríguez, donde anunció reformas en la industria petrolera para atraer inversión extranjera.
El contexto de la visita
Ratcliffe es el primer representante de nivel ministerial estadounidense en pisar suelo venezolano desde la operación militar que detuvo a Maduro y su esposa Cilia Flores (actualmente en Nueva York, declarados inocentes de narcotráfico). La Casa Blanca enfatiza que la reunión forma parte de la estrategia de Trump para una transición controlada, con Rodríguez como figura clave en el diálogo.La cita se produjo el mismo día que Trump se reunió en Washington con María Corina Machado, quien le entregó su medalla del Nobel de la Paz.
Reformas petroleras: giro hacia la inversión extranjera
En su discurso, Rodríguez anunció cambios en la Ley de Hidrocarburos para permitir mayor participación de socios extranjeros en nuevos yacimientos, rompiendo con la exigencia de mayoría accionaria de PDVSA. Propuso crear dos fondos soberanos: uno para protección social (hospitales, escuelas, alimentos, vivienda) y otro para infraestructura (agua, electricidad, carreteras).Rodríguez defendió la “dignidad y honor” de Venezuela y afirmó que no teme el diálogo con EE.UU.: “Si es necesario, iré a Washington caminando, no arrastrada”. Llamó a la unidad nacional para una “batalla diplomática”.
La visión de Trump sobre el petróleo venezolano
Trump ha insistido en que empresas petroleras estadounidenses invertirán “al menos 100.000 millones de dólares” en Venezuela, con ganancias para ambos países. EE.UU. controlará “indefinidamente” las ventas de crudo sancionado, y las compañías operarán directamente con Washington, sin intermediar con Caracas.Ejecutivos petroleros reconocen el atractivo de las reservas venezolanas (las mayores probadas del mundo), pero exigen cambios profundos en seguridad jurídica y estabilidad. Chevron sigue siendo la única gran estadounidense operando en el país.
Futuro incierto
La reunión Ratcliffe-Rodríguez marca un giro en la relación bilateral: de confrontación a diálogo pragmático bajo supervisión estadounidense. Mientras Rodríguez proyecta reformas y unidad nacional, Trump mantiene el control sobre el petróleo y la transición. Analistas ven en esto una “deschavización gradual” del poder, aunque sin entregar el gobierno a la oposición tradicional.La “histórica” visita de Ratcliffe subraya que, por ahora, Washington apuesta por Rodríguez como interlocutora estable en Caracas, mientras la oposición —representada por figuras como Machado— queda en un segundo plano en esta fase. Los próximos pasos serán clave para definir si estas conversaciones llevan a una apertura económica real o a mayores tensiones.

