Este 15 de enero de 2026, un contingente militar multinacional europeo —liderado por Dinamarca y con participación de Francia, Alemania, Suecia, Noruega y Reino Unido— comenzó a llegar a Nuuk, la capital de Groenlandia, para una misión de reconocimiento y ejercicios conjuntos denominados Operación de Resistencia Ártica. El despliegue, de carácter simbólico pero inédito en la OTAN, se interpreta como una firme señal a Estados Unidos de que los aliados europeos también defienden la seguridad del Ártico. Mientras tanto, Donald Trump insistió en que “EE.UU. necesita Groenlandia” y comparó la situación con la reciente intervención en Venezuela, aunque afirmó creer que se puede resolver con Dinamarca sin fuerza.
El despliegue europeo: señal política a Washington
El contingente francés (15 efectivos) fue el primero en llegar, seguido por un avión alemán A400M con 13 soldados (que permanecerán hasta el sábado), oficiales suecos, dos noruegos y uno británico. Dinamarca planea una presencia rotativa y más permanente con aliados en ejercicios de entrenamiento. El enviado francés Olivier Poivre d’Arvor lo definió como “una primera demostración” para probar que “la OTAN está presente”.El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, explicó que el objetivo es reforzar “la huella de la OTAN en el Ártico” para beneficio de la seguridad europea y transatlántica. La primera ministra Mette Frederiksen subrayó que la defensa de Groenlandia es de interés común para toda la Alianza.
Trump insiste: "Podemos hacer de todo"
En la Oficina Oval, Trump reiteró que Groenlandia es vital para la seguridad nacional de EE.UU. y para su proyecto de defensa antimisiles. Aunque no descartó el uso de la fuerza, dijo creer que “algo se puede resolver con Dinamarca”. Recordó la operación en Venezuela: “El problema es que no hay nada que Dinamarca pueda hacer si Rusia o China quisieran ocupar Groenlandia, pero nosotros podemos hacer de todo. Ustedes lo vieron la semana pasada en Venezuela”.
Reacciones internacionales y advertencias
El primer ministro polaco Donald Tusk advirtió que cualquier intento de anexión por parte de EE.UU. sería “un desastre político” y “el fin del mundo como lo conocemos”, ya que enfrentaría a dos miembros de la OTAN. Rusia expresó “seria preocupación” y acusó a la OTAN de incrementar su presencia bajo “falso pretexto”.
Groenlandia reafirma su posición
El primer ministro groenlandés Jens-Frederik Nielsen reiteró: “Groenlandia no quiere pertenecer a Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser gobernada por Estados Unidos. Groenlandia no quiere ser parte de Estados Unidos”. El ministro danés Lars Løkke Rasmussen, tras reunirse con JD Vance y Marco Rubio en Washington, admitió un “desacuerdo fundamental” y defendió que no existe una amenaza inmediata de China o Rusia que Dinamarca y Groenlandia no puedan manejar.
El despliegue europeo, aunque pequeño (decenas de efectivos), carga un fuerte simbolismo en un momento de máxima tensión transatlántica. Mientras Trump mantiene su retórica de adquisición, los aliados de Dinamarca buscan demostrar que la OTAN no es solo estadounidense y que la soberanía de Groenlandia —y su futuro— se decide en Copenhague y Nuuk, no en Washington. Los próximos días serán clave para ver si el diálogo frena la escalada o si la retórica deriva en una crisis mayor dentro de la Alianza.

