Las protestas antigubernamentales en Irán, que comenzaron el 28 de diciembre de 2025 y ya superan las dos semanas, han alcanzado una escala, duración y profundidad sin comparación en los 47 años de historia de la República Islámica. Expertos, analistas y testigos coinciden en que este movimiento es cualitativamente diferente a los anteriores (2009, 2017, 2019 y 2022), por varias razones clave:
1. Escala y alcance geográfico sin precedentes
- Las protestas no se limitan a las grandes ciudades (Teherán, Isfahán, Mashhad), como ocurrió en 2009 (Movimiento Verde) o 2022 (tras la muerte de Mahsa Amini).
- Se han extendido a decenas de ciudades y pequeñas localidades en todo el país, incluyendo zonas rurales y provincias tradicionalmente conservadoras o pobres del oeste y suroeste (Ilam, Lorestán, Kermanshah).
- Eli Khorsandfar (investigador en sociología): “Incluso localidades cuyos nombres muchos desconocen están en las calles. Esto no tiene precedentes”.
2. Duración sostenida y crecimiento constante
- A diferencia de 2022, que alcanzó su pico en 6 días y luego se desvaneció rápidamente, estas protestas crecen de forma sostenida y no muestran signos claros de agotamiento.
- Han superado ya las dos semanas con intensidad creciente, a pesar de la represión masiva (más de 600 muertos según HRANA y Derechos Humanos Irán, 2.311 detenidos).
- La represión no ha logrado quebrar el movimiento; al contrario, lo ha alimentado.
3. Cambio en la consigna central y radicalización
- El grito dominante ya no es solo “Mujer, vida, libertad” (2022) o contra el fraude electoral (2009). Ahora es directamente “Muerte al dictador” (el ayatolá Ali Jamenei) y “Muerte al régimen”.
- Las demandas han pasado de reformas a un cambio sistémico total: fin de la República Islámica.
- Esto representa una radicalización profunda: el objetivo es el derrocamiento del líder supremo y del sistema teocrático.
4. Amplia participación social (no solo clases medias o jóvenes)
- En 2009: Principalmente clase media urbana y jóvenes.
- 2017-2019: Zonas pobres y marginadas.
- 2022: Mujeres y jóvenes como motor principal.
- 2025-2026: Movimiento transversal: comerciantes del bazar (huelgas en Teherán), clases medias, pobres, regiones rurales, minorías étnicas.
- La crisis económica (inflación, desempleo, caída del rial) ha unificado a sectores antes divididos.
5. Apoyo externo y figuras de referencia (aunque limitadas)
- Reza Pahlavi (hijo del último sha, exiliado en EE.UU.) ha ganado visibilidad: llama a manifestaciones selectivas y “toma de centros de ciudades”. Sus mensajes se viralizan.
- Aunque no hay una oposición organizada dentro de Irán, la presencia de una figura conocida (y la promesa de su regreso) da a algunos manifestantes la sensación de que existe una alternativa viable.
- Trump ha endurecido su retórica: “Si empiezan a matar gente, les vamos a golpear muy duro”. Esto genera tanto esperanza como miedo entre los manifestantes.
6. Contexto post-guerra con Israel y ataques a instalaciones nucleares
- Las protestas llegan tras la guerra de 12 días con Israel (junio 2025) y los posteriores ataques conjuntos EE.UU.-Israel a instalaciones nucleares iraníes.
- Estos eventos destruyeron el aura de invencibilidad de la Guardia Revolucionaria y generaron un sentimiento de humillación nacional.
- El régimen no aprovechó la “solidaridad post-guerra” para mejorar la economía, lo que agravó el descontento.

